Personajes de distintas historias y lugares se dieron cita en el Centro Cultural Santa Clara, para crear en la mañana del sábado 10 de octubre, una pequeña historia que revitalizó un espacio restaurado por y para la Cultura, pero quizá olvidado, como esos viejos libros que en las estanterías acumulan polvo esperando el momento en el que nosotros, ávidos de lectura, los tomamos entre las manos.

Un profesor no numerario del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Granada nos impartió a un grupo de alumnos en 1976, cuando yo estudiaba la carrera en la Facultad de Filosofía y Letras, un seminario sobre “Nuevos usos para edificios históricos”. Las propuestas concretas que debatimos, que en aquel momento se estaban experimentando en toda Europa occidental, iban desde las ideas más disparatadas hasta otras que pudiéramos considerar como más lógicas, aunque no por ello menos imaginativas. Tengo que reconocer que aquella experiencia me marcó de manera especial y que, además, me ha sido de bastante utilidad a lo largo de los años.