La Plazuela del Espíritu Santo, también llamada desde antiguo como Plazuela del Albaicín, siempre me ha parecido como la de un pueblo aparte, con entidad y vida propias, a pesar de encontrarse no demasiado alejada de la mismísima Plaza de San Sebastián. También se da la circunstancia de no ser paso peatonal obligado hacia ningún sitio, salvo a las calles que la rodean.

El recinto amurallado de la Madina Antaquira musulmana contaba con tres puertas principales: Estas eran la primitiva de Estepa o de la Villa “Bab Istabba” (desde 1585, Arco de los Gigantes); la antigua de Granada “Bab Garnata”, más conocida como Puerta de las Bastidas, que estaba situada en el encuentro de las actuales calles Bajada del Río, Niña de Antequera y Colegio; y la de Málaga “Bab Malaqa”, desde el siglo XV ermita de la Virgen de Espera o de la Esperanza.