El nuevo encuentro con el Señor

Comenzamos el tiempo de Adviento, tiempo de preparación para el Nacimiento del Señor. Es tiempo de oración, de mortificación, de conversión, de reflexión profunda para poder recibir al Hijo de Dios hecho hombre. Nuestra pregunta de este tiempo debe ser ¿cómo tengo que prepararme para recibir a Jesús como se merece? Ésta es la pregunta que el cristiano tiene que intentar responder en este tiempo de preparación que iniciamos hoy, este es el objetivo principal del tiempo de adviento, de estos cuatro domingos hasta el día de Navidad.
 
El Evangelio de hoy nos ha invitado a una cosa, a velar, a estar despiertos para que descubramos lo que va a suceder, para que no pase desapercibido, o para que otras cosas no nos distraigan de lo que es lo principal, lo más importante. Si nos hemos atrevido a escuchar esta Palabra de Dios es porque en nosotros hay una cierta inquietud. Deseo abrir mi corazón a lo que Dios quiere y que en su Hijo quiere encontrarse conmigo.  
 
Nuestra inquietud es muy buena, nuestros deseos también, pero tenemos un problema, hasta que no seamos conscientes de cómo vivimos en este momento concreto, nuestro deseo no podrá hacerse realidad, hasta que uno no sea capaz de pararse a pensar y reflexione seriamente sobre lo que hace, no conseguiremos nada. Hasta que yo no reflexione sobre como es mi vida de hombre de fe, me quedaré a medio camino. La Iglesia nos está pidiendo para estos nuevos tiempos la conversión personal, que no es otra cosa que el encuentro de cada uno con Jesús, el tiempo de adviento es el más adecuado. Y eso solo lo puede hacer cada uno. 
 
Y aquí es donde entra la petición de Jesús en este domingo: “Velad, vigilad”. El sabe que tendemos a dormirnos en nuestros esfuerzos. El sabe que nos cansamos fácilmente de luchar contra lo que nos ata y no nos deja ser más y mejores personas. El sabe que nos dejamos envolver fácilmente por las costumbres del mundo en el que vivimos y que nos alejan cada vez más del verdadero sentido navideño. 
 
El sabe todo esto de nosotros y más. Por eso nos dice que tenemos que estar vigilantes y atentos, tenemos que tener los ojos bien abiertos porque el Señor va a llegar. Ya sabemos que Navidad puede ser cada día que nos encontramos con El. Ya sabemos que Él puede llegar en cualquier momento, en cualquier persona, en cualquier acontecimiento, y nuestra misión consiste en descubrirlo. 
 
¿Qué es lo que voy a hacer yo para vivir de forma especial este nuevo encuentro con el Señor?, siempre insistimos en la importancia de hacer algún gesto, alguna señal que demuestre que Él va a nacer en mi corazón, esto es muy importante, porque aunque creas que ese algo no resuelve nada no es así, es una demostración que el Nacimiento del Niño Dios me pide que sea más solidario con los que menos tienen, y que llegue al convencimiento que este mundo no marcha bien cuando hay tantos que no tienen nada. 
 
padre Antonio Jiménez López, carmelita
 
 
Más información, edición impresa sábado 2 de diciembre de 2017 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).