| Festividad de Cristo Rey, Ciclo A, 20 de noviembre de 2011 |
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| Escrito por Padre Luis Pérez Hoyos |
| Viernes, 18 de Noviembre de 2011 20:56 |
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Mensaje de las lecturas · Primera lectura, (Ez. 34,11-12; 5-1) "Yo voy a juzgar entre oveja y oveja". · Segunda lectura, (1Cor. 15, 20-26ª, 28) "Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies". · Tercera lectura, (Mt. 25, 31 46) "Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros.
Dios se sentará para juzgarnos a todos. Los destinatarios del juicio universal somos todos. Esta parábola se diferencia de todas las demás en que las otras se orientan a sus discípulos, a los cristianos, a la Comunidad de la Iglesia, pero la del juicio está destinada a todas las naciones, tanto a judíos como a gentiles, a cristianos como a paganos, a los creyentes como a los ateos. El signo, ley y programa de examen para el juicio no serán otros que el amor al otro. Se cumple aquello de San Juan de la Cruz: "En el atardecer de la vida seremos examinados en el amor". El hecho de que Jesús se identifique con los pobres, los marginados y los que sufren, y además los llame sus hermanos menores, nos descubre cuán lejos está de la doctrina y conducta de Jesús toda idea triunfalista. Su condición de Rey del Universo, que mañana celebramos, es muy especial, porque su reino no es como los de este mundo. Jesús, en cierto modo, descoloca nuestras categorías, según las cuales tendemos a identificar autoridad y poder con el dominio y no con el servicio. La relación de los seis gestos de amor que Jesús detalla en esta parábola no tiene carácter exclusivo. No se excluyen, sino que se dan por supuesto, otros puntos fundamentales de la enseñanza de Jesús y de las realidades que se derivan de la vivencia de Cristo y de la condición cristiana: la fe, la conversión, las bienaventuranzas, la gracia y la amistad con Dios, las actitudes interiores, el culto religioso, la conducta moral, los mandamientos, etcétera. Y es que el amor lo abarca todo. Nos lo dijo San Pablo en su "carta a los romanos": "Amar es cumplir la ley entera". No es difícil descubrir quiénes serán los herederos del Reino. La decisión del Rey juez aclara, con sorpresa de unos y de otros, que puede ser heredero del Reino de Dios y de la vida en plenitud, cualquier persona que ame al prójimo, que haga el bien y practique la justicia. Como lo es todo aquél que viva las bienaventuranzas, aunque no sea cristiano ni conozca a Cristo expresamente, pues en él son visibles las semillas del mensaje divino sembradas en el corazón de todo el que busca el bien y la verdad. Todo el que ama al hermano, sobre todo al hermano que sufre, es heredero del Reino de Dios. No son la creencia ni las palabras lo que salva o condena, sino las obras. Lo ha dicho Jesús: "La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros".
El juicio de Cristo está ya realizándose en el presente de nuestra vida. El juicio final no será más que hacer público el testimonio que día a día vamos pronunciando nosotros mismos con nuestra vida de amor o desamor. El culto completo del discípulo de Jesús se expresa en la solidaridad con el que sufre, con el hermano menor de Cristo. El compromiso firme de nuestra fe y de nuestro seguimiento de Jesús se comprueba a ras de la vida, en nuestro empeño por la promoción del hermano.
En la celebración de la Eucaristía, antes de presentar nuestra ofrenda ante el altar, hemos de reflexionar sobre el amor. Reflexión que es vigilancia cristiana. Ver como lejano el juicio último es un engaño, porque ya está presente. Debemos reafirmarnos en esta afirmación cuando, en la profesión de fe decimos: "Vendrá de nuevo con gloria para juzgar a vivos y muertos; y su reino no tendrá fin". |
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