| Ascensión del Señor Ciclo A, domingo 5 de junio |
|
|
|
| Escrito por Padre Luis Pérez Hoyos |
| Viernes, 03 de Junio de 2011 17:06 |
|
Mensaje de las lecturas · Primera lectura, (Hch. 1,1-11), "Recibiréis fuerza para ser mis testigos".
· Segunda lectura, (Ef. 1,17-23), "Para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama".
· Tercera lectura, (Mt. 28,16-20), "Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".
Celebramos hoy la Solemnidad de la Ascensión del Señor al Cielo. Coincidiendo con ella, se celebra en toda la Iglesia la 42ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Esta Jornada fue establecida por el Papa Pablo VI, a raíz del Concilio Vaticano II, para poner de relieve la importancia de los medios de comunicación social, fomentar su correcto uso, orar por las personas relacionadas con los mismos - empresarios, profesionales, usuarios… - y recabar ayuda económica para el sostenimiento de los medios propios de la Iglesia. Íntimamente relacionado con el acontecimiento de la Ascensión del Señor y con la Venida del Espíritu Santo, está el Envío o la misión de los discípulos por parte del Señor. Antes de su Ascensión, el Señor establece tres principios sobre los que se asentará toda la misión, la actividad y la vida de la Iglesia de todos los tiempos. A saber: afirma sin titubeos que en Él reside el inmenso poder de Dios, todo poder. No para dominarnos, condenarnos o utilizarnos, sino par salvarnos. En segundo lugar, con ese poder y desde ese poder, manda a sus discípulos ir al mundo entero a anunciar el Evangelio. En tercer lugar, les da la seguridad de que no les va a faltar ni a fallar. "Yo estaré con vosotros – les dice – hasta el fin del mundo". Después de la Venida del Espíritu Santo, se dispersaron por el mundo entonces conocido, para cumplir la misión que el Señor les confió, acreditándola con los signos que les acompañaban y con su propia vida, sin importarles las dificultades, la persecución o la misma muerte. Acudiendo a todos los medios propios de la época. Desde siempre los mensajeros y testigos del Evangelio se han servido de los medios a su alcance, según los diversos momentos de la historia. Aquellos primeros cristianos se sirvieron de la palabra y del escrito en papiro o pergamino, de las calzadas romanas y de los malos caminos, de los transportes por tierra y mar, de las sinagogas de los judíos y de las salas o basílicas de los romanos, de las plazas o foros y del Areópago de Atenas, como hizo San Pablo. Con la invención de la Imprenta, hacia 1450, los medios de comunicación experimentaron un desarrollo inimaginable que la Iglesia supo utilizar como magnífico servicio para la proclamación de la palabra de Dios, para el culto, para la cultura y para los demás servicios. Los medios de comunicación social han adquirido tal importancia y desarrollo que hoy nos afectan a todos. Estamos condicionados por ellos, a la hora de recibir la información, configuran el pensamiento, los valores, los comportamientos y hasta pretenden en ocasiones determinar y crear la realidad, la verdad, la moral, el bien y el mal, lo bello y lo feo. En el caso del teléfono y de Internet, por ejemplo, nos convertimos, al mismo tiempo en usuarios y operadores de la comunicación. En esta Jornada la Iglesia nos invita a orar por cuantas personas tienen relación con los medios; a recabar ayuda económica para el sostenimiento de los medios de comunicación de la Iglesia; a usar los medios correctamente. La Iglesia, al mismo tiempo que valora los medios de comunicación social como algo maravilloso, nos advierte también de los riesgos que encierra el mal uso o el abuso de los mismos. Para la Jornada de este año, el Papa Benedicto XVI nos hace el regalo de un precioso mensaje, en el que nos invita a la reflexión, a buscar la verdad para compartirla. Esa verdad tiene a la persona humana como centro y como destinataria. Los medios tienen que respetar y servir a la persona, a todas las personas, en su verdad, en sus valores, en su religión, en sus relaciones, en su cultura, en sus afectos y sentimientos. Los medios se degradan cuando, en lugar de informar, inventan o deforman la realidad; en lugar de educar, manipulan; en lugar de entretener, alienan; en lugar de resaltar ideales y modelos nobles, exhiben, legitiman o imponen modelos distorsionados de vida personal, familiar o social; en definitiva, cuando su centro y meta no es la persona humana ni su fin el servicio a la persona y a todas las personas, en definitiva, al bien común. A los dueños, a los profesionales y a la Autoridad corresponde una gran responsabilidad. Por nuestra parte, los usuarios tenemos en nuestras manos muchas posibilidades de que los medios acierten con su fin y eviten posibles riesgos. A padres y educadores corresponde orientar a niños y jóvenes en el uso de los medios y ofrecerles su ejemplo y testimonio. Esta Jornada merece una seria reflexión sobre el tema. |
Deportes
Ver + |
Otras noticias del Deporte
|








































































