| Festividad del Bautismo de Jesús. Ciclo A, 9 de enero de 2011 |
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| Escrito por Padre Luis Pérez Hoyos |
| Viernes, 07 de Enero de 2011 14:22 |
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Mensaje de las lecturas · Primera lectura, (Is.42, 1- 4; 6-7), "Mirad mi elegido, a quien prefiero". · Segunda lectura, (Hech. (10, 34-38)", Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo". · Tercera lectura, (Mt. 3, 13-17), "Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto".
Por el bautismo aprendemos a hablar en plural
A este día podíamos llamarle "la tercera epifanía de Jesús". Algunos quieren ver en el bautismo de Jesús, antes que nada, como una revelación del misterio de la Trinidad (el Padre habla desde el cielo, que se abre, el Hijo es bautizado, el Espíritu desciende sobre él), pero lo que realmente se ha abierto, y esto es lo importante, es el tiempo mesiánico. Y el acontecimiento primero de esta etapa que arranca es la consagración de Cristo para su misión. El bautismo va a ser como el espaldarazo mesiánico de Jesús ante el pueblo. Todos nosotros hemos recibido el bautismo, pero no el de Juan sino el de Jesús. Nuestro bautismo tiene que llegar a ser como el espaldarazo de la madurez en la fe. Y esto solamente ocurrirá cuando estemos totalmente convencidos de estas tres cosas: 1) Que el bautismo sólo se entiende desde la fe: El bautismo no es un malabarismo mágico, ni un mero rito ancestral, ni un tabú heredado; el bautismo tiene que partir de la fe: "el que creyere y se bautizare...se salvará". Por eso existía el catecumenado de adultos. Es verdad que después vino el bautismo de recién nacidos, para expresar que la fe es gratuita, un don de Dios. Pero, al bautizar un niño no se elimina la necesidad de ese catecumenado, todo queda encomendado a la responsabilidad de los padres de educar en la fe, hasta que el hijo, evangelizado y catequizado, esté preparado para optar libremente por la vida cristiana. 2) Que el bautismo es más que nacer: Es renacer, como dijo Jesús a Nicodemo. Es empezar a vivir una vida muy superior a la vida meramente biológica. Es injertarse en un organismo sobrenatural, en el que nuestros actos, sin dejar de ser humanos, empiezan a ser divinos, ya que, por el bautismo nos hacemos hijos de Dios."Y si somos hijos, dice San Pablo, somos herederos." 3) El Bautismo nos integra: El bautismo rompe nuestra radical soledad, nos entronca en la gran familia cristiana y nos hace vivir en comunidad. Pertenecemos a una familia numerosa en la que, día a día, se nos invita a desechar todo egoísmo ya que la cosa más hermosa del mundo es la gran fraternidad de los hijos de Dios. Por el bautismo aprendemos a hablar en plural y a sentir en universal. Cuando Jesús instituyó este sacramento lo que en el fondo estaba haciendo es conectar entre sí a todos los miembros del gran cuerpo de la Iglesia. Por el bautismo nos debemos sentir miembros vivos del cuerpo místico de Cristo. Si por el bautismo te sientes de verdad miembro del nuevo pueblo de Dios, podrás entonar, a pleno pulmón y con pleno convencimiento aquello de "pueblo de reyes asamblea santa" o el canto de entrada de hoy: "un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo." Hermanos: Si, con motivo de esta fiesta, hiciéramos una seria reflexión sobre estas tres exigencias de nuestro bautismo, ciertamente estaríamos iniciando un catecumenado, privado y personal, pero muy necesario para lograr que nuestro bautismo sea un constante renacer en Cristo. |
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