| Santa Eufemia, protectora de la Ortodoxia * |
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| Escrito por Padre Luis Pérez Hoyos |
| Lunes, 20 de Septiembre de 2010 17:36 |
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Ante tanto que sobre Santa Eufemia se publica por el VI Centenario de la Recristianización de Antequera, y aunque mucho he indagado para encontrar algo novedoso que no haya sido ya publicado, casualmente, leyendo la conferencia que Lorena Sánchez del Río pronunció, el 22 de noviembre, en el Colegio de la Victoria, encontré algo que me llamó la atención: se le llama a la Santa "protectora de la ortodoxia". La razón es porque dicen que, milagrosamente, ante la controversia sobre la naturaleza de Cristo, se decanta por la tesis ortodoxa, en contra de la doctrina "euquiana", vocablo que me llamó la atención, por desconocido. Me interesé por la palabra "euquiana" y descubrí que se trataba del término "eutiquiana", deformado a través de distintos relatos que se refieren a la doctrina del anciano monje Eutiques, que fue rechazada por el Concilio de Calcedonia. Todo ello me animó a describir el ambiente tanto social como religioso en el que se desenvolvió el protagonismo del que disfrutó la Santa en los primeros siglos del Cristianismo. Una vez desaparecido Diocleciano, bajo cuyo imperio sufrió martirio nuestra Santa, hecho que causó un gran impacto en Calcedonia, las muestras de santidad protagonizadas por ella en el transcurso del martirio y los milagros que se sucedieron hasta su ejecución, provocaron que, una vez enterrada, comenzaran los cristianos a peregrinar a su tumba. La fama de su santidad se extendió por toda la cristiandad, y cuando el Imperio Romano ya estaba partido en dos y el de Occidente estaba dando sus últimos coletazos, era el de Oriente, con sede en Constantinopla, el que se convirtió en un bastión del cristianismo. Unos años después, cuando Constantino llegó a Calcedonia, viendo la veneración que se tenía hacia la Santa, construyó una iglesia dedicada a su nombre; desde entonces Calcedonia recibía muchos peregrinos que procuraban besar sus reliquias. San Paulino de Nola y San Pedro Crisólogo ensalzaron su memoria, y el obispo de Poitiers la enaltece en sus célebres himnos "De virginitate", poniéndola la primera después de la Santísima Virgen. Sería en el siglo V cuando aparecerían las dos grandes controversias, la nestoriana y la eutiquiana, sobre la naturaleza, de Cristo. Nestorio, admitía dos personas en Cristo, divina y humana, siendo María madre de la persona humana, no de la divina, perdiendo así el título de Madre de Dios y surgió la reacción de Eutiques, defendiendo que en Cristo había una sola persona y una sola naturaleza la divina, ya que la humana había sido absorbida por la divina. En 451, fue convocado el IV Concilio Ecuménico en la misma Calcedonia, en la iglesia en que estaban las reliquias de Santa Eufemia. Obispos de todo el universo se reunieron allí para discutir la nueva corriente y dejar definido tajantemente que Cristo era una persona, divina y humana a la vez, sostenida por dos naturalezas, divina y humana, bien definidas y distintas, y que María era la Madre de la persona de Jesús, que es Dios. Y aquí aparece de nuevo el protagonismo de Santa Eufemia: en plena discusión, se propuso exponer la causa a la intercesión de nuestra Santa. Entonces cada equipo editó sus enseñanzas y las pusieron junto a las reliquias de Santa Eufemia. Durante tres días todos oraban constantemente para que Dios por su intercesión revelara la verdad. Cuando abrieron el sepulcro encontraron el libro de los herejes ante los pies de la Santa mientras el de recta fe estaba en sus manos. Los ortodoxos glorificaron a Dios ofreciendo agradecimientos a la Santa, y muchos de los que antes eran defensores del Monofisismo (una naturaleza), aclamaron de nuevo la recta fe. Esto es lo que la Iglesia festeja pidiendo la intercesión de la gran Mártir Eufemia. A raíz de este milagro, a Santa Eufemia se la considera Patrona de la ortodoxia y es venerada por los cristianos ortodoxos orientales, no sólo por su virginidad y martirio, sino también por su contribución al fortalecimiento de la fe ortodoxa. A finales del siglo XVIII, el Obispo de Málaga, don Manuel Ferrer, obligó a que el Patronato de Santa Eufemia fuera reconocido en toda Antequera, incluso en los poblados del término municipal. En 1798, el Cabildo municipal de Antequera, costeó a sus expensas la edición de una Novena, en la que se proclamaba a la Santa Patrona "universal, única y principal de Antequera".
(*) Para nuestro amigo Ángel Guerrero y su familia y para los que con ellos han luchado y se han sacrificado con entrega y constancia por la rehabilitación del Patronato de Santa Eufemia Os damos las gracias. Carlos y Luis Pérez Hoyos. |
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