| A propósito de los Santos Inocentes |
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| Escrito por Padre Antonio Ramos Ayala |
| Martes, 28 de Diciembre de 2010 17:18 |
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Me imagino que muchos de ustedes leen con frecuencia los Evangelios, o los habrán leído alguna vez. Los Evangelios nos trasmiten fielmente la Palabra de Dios. En ellos podremos encontrarnos con lo largo, lo ancho y lo profundo del amor de Dios. La Palabra que Dios nos dirige tiene un rostro humano y se visualiza en una en una vida y en una persona: Jesucristo. Él es la palabra definitiva de nuestro Padre Dios. Él es la expresión más nítida de las palabras de amor que Dios nos dirige a los hombres. Pero en los Evangelios aparecen también personajes que son recordados, más que por su benevolencia, por su crueldad tiránica. Personajes éstos, que por desgracia, se han dado y se seguirán dando en la historia de la humanidad. Me refiero a Herodes el Grande, rey de Judea del año 37 al 4 a.C. Según nos cuenta Flavio Josefo, cronista de la época, para Herodes era común dar muerte a quien estorbase sus planes de poder. Eran más que conocidos los horrores de la dinastía de Herodes. Éste, habiéndose casado con diez mujeres, de las que tuvo muchos hijos, mandó matar a sus hijos Aristóbulo y Alejandro, 6 a.C., a quienes Antípatro, otro hijo, nacido de Doris, había acusado de conspirar contra la vida de su padre. Este mismo Antípatro, cuya crueldad era semejante a la de su padre, y quien había causado la muerte de tantos, fue él mismo acusado de intentar envenenar, y finalmente, matar a su padre. Cuentan que la última alegría que recibiría el rey Herodes moribundo se la proporcionó una carta de Roma que lo autorizaba a matar a su propio hijo. Ahí queda eso. Herodes el Grande, según narra san Mateo (2,16), intentó hacerse con el recién nacido Mesías para asesinarlo, pero al fracasar sus primeros planes pasó a lo que hoy llamaríamos "plan B": mando degollar a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, es lo que conocemos como la matanza de los Santos Inocentes. La razón que tenía Herodes para ello era que creía que el recién nacido "rey de los judíos" sería un gran rival para su dinastía. Menudo "elemento" el tal Herodes el Grande. Dicen que el apelativo "El Grande" le venía dado por haber sido un gran líder político, militar y gran constructor. Pero también podríamos aplicárselo por su gran crueldad sibilina, de la que hizo gala a lo largo de su reinado. En España y en los países de Hispanoamérica es costumbre celebrar el día de los Santos Inocentes de manera pagana, gastando las tan extendidas inocentadas. En este día están permitidas bromas de toda índole que expresen nuestro buen sentido del humor y la cándida inocencia de quienes solemos caer en la trampa. Hasta la misma televisión y otros medios, se permiten entrar en este juego con sus esperadas inocentadas. Nos informan de algún acontecimiento o hecho inexistente, para luego declarar inocente, por no decirnos boba, a la cándida audiencia. A mí, personalmente, que hagamos inocentadas en este día tan señalado y de tanto contenido religioso me parece una verdadera falta de madurez y seriedad. No lo veo ni de buen gusto, ni de sentido común. Más bien deberíamos potenciar la celebración religiosa o el simple recuerdo histórico, para los no creyentes, de aquellos niños "Mártires e Inocentes" a los que hicieron derramar su sangre y dar su vida por el niño Jesús. Creo que el mal llamado y celebrado día de los Inocentes, como lo entiende la mayoría de nuestro pueblo, es una frivolidad que esconde, disimula y solapa un acontecimiento dramático que se sigue repitiendo en nuestros días: mientras el día de los Santos Inocentes, alegremente y jocosamente, nos dedicamos a "pegársela" a la gente y a reírnos a pierna suelta de nuestras tontadas, en nuestros hospitales y clínicas privadas seguirán siendo sometidos al cruel degollamiento del aborto consentido y legislado muchos niños inocentes. Y esto, además, a costa de nuestra mal herida economía común. Por otra parte, en no pocos lugares del mundo, muchos niños seguirán siendo utilizados a temprana edad en trabajos de esclavitud y riesgo, otros explotados sexualmente, o pisoteados en su dignidad y sus derechos más básicos o simplemente aparecerán asesinados por cualquier escuadrón de la muerte. Dejémonos de inocentadas de una vez y miremos de manera adulta la realidad doliente. Éstos son los nuevos "Santos Inocentes" que desgraciadamente se encuentran viviendo en un mundo donde aún existen Herodes que anteponen la economía y el ranking de bienestar al derecho a vivir que tienen los más indefensos. |
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