La parroquia de San Juan Bautista, junto a la Hermandad del Cristo de la Salud y de las Aguas, han realizado este domingo 17 de junio la procesión del “Corpus Chico”, donde el Santísimo Sacramento ha procesionado bajo palio tras la Eucaristía presidida por su párroco Tomás Pérez Juncosa.

· Primera lectura: 

Ez. 17,22-24: “Yo planto…

para que eches  y des fruto…”.

· Salmo responsorial: 

Salmo 91, 2.3.13-14.15-

16: “…El justo crecerá

como un palmera…”.

· Segunda lectura: 

2 Cor., 5, 6-10:

“Caminamos sin verlo,

guiados por la fe”.

· Evangelio: Mc, 4, 36-34:

“El Reino de Dios… como

semilla que crece…”.

Sociedad de intereses


Todos afirmamos y damos por supuesto que una persona está normal y es sana cuando cumple correctamente con el papel social que le toca desarrollar. También  cuando hace lo que de él se espera y sabe adaptarse y actuar según la escala de valores que están de moda en la sociedad o son las que la mayoría desarrollan. Por el contrario, la persona que no se adapta a esos esquemas, corre el riesgo de ser considerada como anormal, tarada, sospechosa…Éste es el caso de Jesús. Su obrar libre provoca rápidamente el rechazo de la mayor parte de la sociedad de su tiempo. Sus familiares lo consideran como desequilibrado y excéntrico. Las clases fariseas sospechan que está irremediablemente poseído por el mal.

Unos y otros desconfían seriamente de que esté en sus cabales.Pero el problema está en saber quién es el que está verdaderamente desequilibrado y poseído por el mal y quién es el verdaderamente sano que sabe crecer como hombre. En su estudio «El miedo a la libertad», E. Fromm nos ha hecho ver que, cuando una sociedad está “enferma” y mutila la personalidad de sus miembros, la única forma de mantenerse sanos es la ruptura con los esquemas sociales, aún a costa de ser considerado como “raro” por el resto de la sociedad.No es fácil ser diferente y mantener la propia libertad en medio de una sociedad enferma.

La mayoría se conforma con adaptarse, vivir bien, sentirse seguros. Como diría el bueno de Miguel de Unamuno “tienen miedo a la responsabilidad”. Es más fácil volar y dejarnos arrastrar por los demás, que ser auténtico y vivir en nuestros principios.Cuántos hombres y mujeres valorados socialmente por su eficiencia y su capacidad de moverse con agilidad en esta “sociedad de intereses” son triste caricatura de lo que un ser humano está llamado a ser.


Gentes que han renunciado a sus propias convicciones y no saben ya lo que es ser fiel a un proyecto humano de vida. Personas que se limitan a interpretar un papel, respetar un guión, “hacer el personaje”. Hombres y mujeres que viven sin vivir, con una libertad atrofiada. “Gente que se reconoce en sus caprichos; encuentra su alma en su automóvil, su casa, su equipo de….Los creyentes olvidamos con frecuencia que la fe en Jesucristo puede darnos libertad interna, y fuerza para salvarnos de tantas presiones e imperativos sociales que atrofian nuestro crecimiento como personas verdaderamente libres y sanas. Olvidamos que Jesús es: el camino, la verdad y la vida.

 

padre Antonio Jiménez López, carmelita

“Tu compromiso mejora el mundo” es el lema de Cáritas, que con la celebración mañana domingo en Antequera del Corpus Christi, el día de la Caridad, ha publicado su informe anual de atenciones: problemas, ayudas realizadas y datos económicos.
Antequera celebrará este domingo 3 de junio la procesión del Corpus Christi, comenzando a las 9 horas con una Eucaristía en la Real Colegiata de San Sebastián para culminar con la procesión por las calles del centro, según nos comunica el arcipreste padre Antonio Fernández.

A la atención de las distintas comunidades parroquiales, comunidades de religiosos/as, colegios católicos, movimientos, cofradías de pasión y gloria, asociaciones religiosas y de toda la Iglesia que camina en nuestra ciudad de Antequera:Renovados e impulsados por el “el Amor de Dios que se derrama en nuestros corazones, por el Espíritu Santo que se nos ha dado” y por la gracia del Misterio Pascual que hace poco concluimos, nos encaminamos a vivir, como Iglesia local, la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo.

La gran celebración de la Pascua parece querer alargarse durante unos domingos más. Al menos los dos primeros siguen con grandes fiestas de nuestra fe. Nos referimos a esta Solemnidad hoy de la Santísima Trinidad y el próximo domingo, donde tendremos la oportunidad de celebrar el día de la Caridad, el día del Corpus.En esta fiesta de la Trinidad, en la celebración de Dios mismo, nos encontramos con una primera dificultad: como hablar del misterio de Dios, cuando siempre se nos ha dicho que Dios es inefable, que nuestro pobre lenguaje no puede abarcar toda la riqueza de Dios, toda su Omnipotencia.

Un buen ejemplo de ello lo  tenemos en las páginas de la Biblia. A pesar de la cantidad de temas e historias que se recogen sus libros, apenas tenemos un par de citas que quieren definir quién es Dios. Porque primero Israel y después la Iglesia, tenían claro que de Dios no se podía hablar, sino que lo único que se podía esperar era experimentar su amor en la vida cotidiana de su pueblo.

Porque, como recuerda Moisés a Israel: ningún pueblo tiene tan cerca sus dioses como Yahvé está de Israel. Cuando el propio Moisés recibe la misión de ir a hablar con su pueblo y con el Faraón para que los dejara salir de Egipto, le pregunta a Dios su nombre, le pide que le diga quién es, para poder presentarse así a su pueblo. En la respuesta de Dios tenemos la primera definición de quien es Él: «Yo soy el que soy» (Éxodo 3,14). Yo soy el que escucha el sufrimiento de su pueblo y quiero ponerle remedio a través de Moisés. Esa es la Omnipotencia de Dios, la que sabe valerse de mediaciones concretas que hacen mucho más corta la distancia que hay con Él.

A pesar de su importancia, no es nada comparado con lo que había preparado para la plenitud de los tiempos. El Dios creador de cielo y tierra, el que aparecía como inalcanzable para el ser humano por su lejanía, para traerle la salvación mandando a su hijo para que ponga su casa en medio de ellos. Con la Encarnación del Hijo de Dios encontramos a Jesucristo, al Dios-con-nosotros. Con su venida se va a instalar para siempre en la vida de los creyentes. Pero no sólo con sus palabras y sus obras durante su existencia terrena.

Antes de subir al cielo les prometió a sus discípulos el don del Espíritu Santo, ese cuya venida recordábamos la pasada semana. Una presencia del amor de Dios en la vida de todos que en Él creemos, como hemos escuchado en el evangelio de hoy. El final del evangelio de Mateo nos recuerda el último encargo del Señor antes de subir al cielo: «Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo» (Mateo 28,18-20).Es la tarea que la Iglesia viene repitiendo desde entonces, a lo largo de los siglos. Es el gran fruto de nuestro Bautismo. Y no de una vez para siempre, sino para que cada día podamos vivir y aumentar la gracia que recibimos en el agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Para ello debemos ser fieles a su mandato, anunciando con nuestras palabras, pero sobre todo con nuestra vida su gran anuncio: decirle a todos que «Dios es amor» (1ª Juan 4,8).

Es la otra definición de Dios que encontramos en la Biblia. Y responde al deseo que hay en lo más profundo de nuestro corazón, el de la felicidad. Para ello contamos con la mejor ayuda, con la presencia continua del propio Señor. Ojalá sepamos hacer de nuestra vida una existencia trinitaria, y que llenemos de su amor nuestra vida y la de los que nos rodea. Con esa esperanza, celebremos este día. Que el Dios del amor os bendiga siempre.

La iglesia de Nuestra Señora de la Victoria acogió este martes 8 de mayo desde las 19,30 horas la fiesta litúrgica por la Beata Madre Carmen del Niño Jesús, fundadora de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones.
Dios es amor. (“Solo hay un motor capaz de cambiar el mundo: El amor”. Teilhard de chardin). Continuamos recorriendo nuestro camino Pascual. Cristo resucitado sigue caminando con todos y cada uno de nosotros. El Camina hacia su Ascensión. Nosotros caminamos por nuestro mundo. No tenemos más que abrir los ojos para darnos cuenta de que la tónica general que gobierna la vida humana es la no aceptación del otro, el no fiarse, el desprecio o el odio. 
· Primera lectura: 
Hechos 9, 26-31
· Salmo responsorial: 
Salmos, 21. “El Señor es mi alabanza en la gran asamblea”.
· Segunda lectura: 
Primera Juan 3, 18-24.
· Evangelio: Evangelio: Juan 15, 1-8.
El agua está presente en la Biblia en diferentes ocasiones y con significados distintos. El Diluvio Universal es una de estas apariciones. El relato del Génesis tiene mucho parecido con el que se halla en la primitiva literatura mesopotámica. En ambos, la razón de la catástrofe natural es la maldad del hombre, sólo se salva una persona o familia elegida por la divinidad y concluyen con una alianza. Lógicamente, en el Génesis la divinidad es el único Dios verdadero, no el elenco politeísta de los babilonios.
 
 Ante la violencia y la maldad que proliferan entre los hombres,  Yahvé se siente decepcionado y decide, como castigo, exterminar la vida sobre  la Tierra. Por lo tanto, la inundación tiene un carácter universal. Sin embargo, debemos entender que quedó limitada a la zona mesopotámica. El Todopoderoso, sin embargo, salva a Noé, por ser un hombre justo. Le ordena que construya un arca, en el que se refugiarán él, su familia y al menos una pareja de todos los animales. De esta forma, una vez cesado el diluvio y seca la tierra, la vida continuará en el planeta. Vemos un nuevo comienzo de la humanidad, descendiente íntegramente de Noé.
 
Llama la atención que lloviese cuarenta días y cuarenta noches. El número cuarenta, junto con el siete o el tres, es uno de los guarismos simbólicos bíblicos. Así, cuarenta fueron los años que Israel peregrinó por el desierto y los días que Moisés permaneció en el Monte Sinaí, que Jesucristo ayunó en el desierto y que dura la Cuaresma.
 
Cesan las lluvias, la tierra se seca y el patriarca sale del arca con su familia y las parejas de animales. Tienen el mandato divino de ser fecundos y repoblar la Tierra. Noé construye un altar y hace una ofrenda a Yahvé. Este, entonces, bendice a él y a sus hijos, y pone a disposición de ellos la Tierra y todo lo que tiene. Digamos que el hombre es restaurado en su condición original de cumbre de la Creación. Pero las circunstancias ya nunca volverán a ser las iniciales del Edén: los hombres lucharán entre sí y contra los animales, sin que haya paz hasta el fin de los tiempos.

Dios establece una alianza con el patriarca, su descendencia y todos los animales, que consiste en que en el futuro nunca más mandará un diluvio para exterminar la vida. A diferencia de la posterior alianza entre Dios y Abraham, que se limitará a éste y su descendencia, y cuya señal será la circuncisión, esta alianza abarca a todo ser vivo. La señal es el  multicolor arco iris, que Yahvé pone en el cielo nublado. Cuando hay nubes, se hace visible este arco y Dios recuerda su alianza con toda criatura viva, impidiendo que se produzca otro diluvio exterminador. 
Por último, querría señalar que el relato del diluvio dota de una explicación religiosa a dos fenómenos naturales: las grandes  lluvias que ocurrieron en Mesopotamia hace varios miles de años y el espectacular arco iris.