Este miércoles 15 de mayo se celebró la festividad de San Juan Bautista de La Salle, por lo que coincidiendo con su festividad, desde la Comunidad de La Salle Antequera, se procedió al traslado de la imagen del santo al Colegio San Francisco Javier, ya que se encontraba en la iglesia de San Sebastián.

El Departamento de Pastoral de Juventud de la Conferencia Episcopal Española entregó el domingo 12 de mayo en el V Encuentro de Músicos Católicos Contemporáneos en la Fundación Pablo VI en Madrid, los premios SPERA de Música Católica Contemporánea estando entre los ganadores el grupo de música “El Árbol de Zaqueo” con raíces antequeranas.

Una vez más, ¡feliz Pascua de Resurrección! Va avanzando nuestro tiempo de alegría y de felicidad por la resurrección de nuestro Señor, Jesús, y el evangelio de cada domingo nos va mostrando cada vez más enseñanzas que creíamos tener aprendidas, pero que apaciguan la incertidumbre creada tras la resurrección de Jesús, puesto que su tiempo en la tierra se había cumplido y estaba próximo a marcharse. 

 

En el evangelio de Juan de este cuarto domingo del tiempo de Pascua, se nos muestra una enseñanza a modo de afirmación, breve pero concisa. Como dice el refrán, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, este evangelio puede presumir de ello. En él, Juan nos narra cómo Jesús afirma que nosotros, las ovejas, escuchamos su voz y que Él nos conoce y le seguimos, porque nos dará vida eterna. Pensemos en un momento en un rebaño de ovejas.

 

Todas siguen la órdenes del pastor, porque saben que las guarda y les garantiza tranquilidad y bienestar en su día a día, algo muy preciado por las ovejas para poder vivir sin los acechos de otros seres vivos salvajes que les puedan causar peligro. Así somos nosotros: somos ovejas de un rebajo construido por el “buen Pastor”, que seguimos con ansia sus instrucciones porque nos garantiza esa vida eterna de la que tanto nos ha hablado. Y Jesús, como buen Pastor, conoce individualmente a cada una de las ovejas de su rebaño, es decir, nos conoce a cada uno de nosotros. Y todo esto, nada ni nadie lo podrán cambiar porque nadie nos podrá apartar del Amor de Dios.

 

Este fin de semana nos encontramos de celebración en la Hermandad del Rocío. Hoy sábado, en el tercer día de triduo, “nuevas ovejas” del rebaño del Señor, que han escuchado su voz por intercesión de María Santísima del Rocío, afianzarán su compromiso con el Señor y con el resto del rebaño de su Iglesia mediante la imposición de la medalla de la corporación.

 

Ello hará que, desde ese momento, todos nos alegremos con ellos porque han escuchado la voz del Señor, han optado por seguirle, por dejarse conocer por Él y ya, nada ni nadie, los apartará de este rebaño de Hermandad si son fieles al Amor del Señor. Por tanto, queridos lectores, sed fieles al Señor, abrid vuestros oídos a su Palabra y dejaros impregnar por el aroma a oveja de los que se sienten parte de un rebaño guiado por el mejor de los pastores, que es nuestro Señor.

La iglesia de Nuestra Señora de la Victoria acogió este miércoles 8 de mayo la celebración de la festividad de la Beata Madre Carmen del Niño Jesús, en el año que se cumplen 12 años de que fuera declarada beata por la Iglesia, aquel 6 de mayo de 2007.

En una calle desierta, a las afueras de la ciudad santa, dos hombres atormentados buscaban el refugio de las sombras. 

– ¡Simón! ¿Qué haces aquí? ¿Me sigues?

El interpelado se paró en seco.

– ¡Judas! ¡Traidor, maldito, te voy a…!

Judas empuñó una espada. Simón se contuvo. Pero su ira fue en aumento.

– Hijo de Satanás. ¿Por qué has traicionado al Maestro? ¿Tanto te han pagado?

– Sí, me pagaron. Pero eso ya no cuenta.

– ¿Ah, no? ¿Entonces…?

– ¡Cállate! El Maestro nos ha decepcionado. Ama a todos, incluso a los pecadores más despreciables, a los mendigos, hasta a los romanos. Y, además, odia la violencia. Con líderes así, nunca volverá a ser Israel lo que fue con David y Salomón. 

– No es el mesías que esperábamos. Pero los dos hemos presenciado los signos tan prodigiosos que ha hecho estos años. Siempre a favor del pobre, el enfermo, la viuda, el marginado, la mujer pecadora…

– Lo sé, no hace falta que me lo recuerdes.– Ya nos anunció que sufriría y moriría en Jerusalén. Es lo que está sucediendo ahora. Pero también nos dijo que al tercer día resucitaría. ¡Ojalá sea así!Los dos hombres guardaron silencio.

– Yo me siento perdido– dijo Judas–. He delatado a un inocente.

– Y yo lo negué tres veces en público antes de que cantara el gallo tal y como Él me había dicho. Después me miró. No había reproche ni rabia en su mirada, solo comprensión y perdón. Se me removieron las entrañas. 

De nuevo permanecieron callados. Entonces, Pedro, profundamente convencido, dijo:

– Me he portado como un miserable. Pero el Maestro, íntegro y honesto hasta los huesos, predicó el perdón de las ofensas. Él perdonó todo mal, todo pecado, si el pecador se arrepentía. Yo estoy arrepentido. Sé que me ha perdonado. 

– A mí no me perdonará nunca.

– Estás equivocado, Judas. No has aprendido nada. Arrepiéntete. Su misericordia es mayor que los pecados de todos los hombres juntos.

– Es inútil seguir hablando. No se te ocurra seguirme.

Judas se alejó de Pedro. Estaba desesperado. Nunca amó a su Maestro. Nunca comprendió que Él, como Hijo de Dios, no se movía guiado por criterios humanos, sino divinos. Tampoco comprendió que el Reino de los Cielos que el Maestro predicó, se caracterizaba por el amor, la misericordia y el perdón infinitos.

Simón Pedro también estaba apesadumbrado por la gravedad de su pecado. Pero sabía que si se arrepentía sería perdonado no siete, sino setenta veces siete, por Aquél cuyo amor y misericordia no tenían límites, por aquel a quien amaba.

Antes de comenzar, ¡feliz tiempo de Resurrección! Seguimos en este tiempo de alegría por la vuelta a la vida de nuestro Señor, coincidiendo ya con el inicio del mes de mayo.La primavera se ha terminado de instalar, con temperaturas quizás ya más de verano. Los campos verdes comienzan a amarillear y se alternan con un paisaje de amapolas, lirios, romero… y multitud de plantas y flores silvestres que nos anuncian la estación del año. Es el mes de las flores y, por tanto, el mes de nuestra Madre, María. Mes que dedicamos a Ella, muy especialmente en los centros escolares religiosos.

 

Y también es el mes que dedicamos a nuestro Patrón, el Señor de la Salud y de las Aguas. El pasado fin de semana ya fue ubicado en el altar mayor de su templo de San Juan, donde ya comienzan a llegar los peregrinos para realizar la novena ante Él. A Él nos encomendamos, como viene siendo tradicional, en este mes primaveral, de temperaturas altas y de resultantes campos florecidos, para que bendiga nuestros campos con esa agua tan necesaria para nuestro subsistir, que tan falta nos hace. Con la mente puesta en María y nuestras oraciones dirigidas a nuestro Señor de la Salud y de las Aguas, comenzamos la tercera semana del tiempo de Pascua, donde el evangelio de Juan nos relata la tercera aparición de Jesús resucitado a sus apóstoles, en una escena donde los apóstoles también son bendecidos al poder recoger el pescado que, sin la presencia del Resucitado, no hubieran logrado. 

 

En este evangelio amplio pasaje, hay una escena de suma curiosidad, donde Jesús pregunta hasta tres veces a Pedro si le quiere y a él le hace el encargo de dirigir a su Iglesia, como primer representante suyo en la tierra. Es, por tanto, la escena donde comienza el patriarcado de nuestra Iglesia actual, al ser Pedro el primer Papa de la Iglesia.Pidamos, pues, en nuestras oraciones por la misión de nuestro Papa Francisco, para que sea continuador de cuidar del rebaño de la Iglesia de Jesús en la tierra, que sepa guiarnos fielmente al mensaje del evangelio y, sobre todo, que su mano sobre nosotros sirva para dirigirnos con la pastoral de la que está necesitada nuestra vida en común con Cristo.

¡Feliz Pascua de Resurrección! Tras la celebración del triduo pascual en la pasada Semana Santa, los cristianos nos llenamos –nos debemos llenar– de alegría al saber, al creer que nuestro Señor Jesús ha resucitado: la muerte ha sido vencida por la vida, la oscuridad ha sido vencida por la luz y el evangelio nos enseña la Verdad de nuestra proyecto de salvación gracias al que vino para redimirnos, que murió en la cruz y que, contra todo pronóstico humano, ha resucitado.

 

Desde el Domingo de Resurrección hasta este domingo celebramos la octava de Pascua, los primeros siete días del tiempo llamado de Pascua de Resurrección, por lo que nuestro mensaje debe ser más intenso que en el de Semana Santa. Ya hemos anunciado previamente y durante la Semana Santa que nuestro Mesías iba a padecer sufrimiento y que iba a morir; pero ahora debemos hacer lo mismo con el anuncio de su vuelta a la vida, porque esto último es más extraordinario aún, más en la condición del ser humano.

 

Comenzamos por tanto el pistoletazo de salida para Pentecostés. Cincuenta días que nos llevará a recibir la fuerza de la tercera persona de la Santísima Trinidad, ésa que impulsa nuestra vida en común de Iglesia, ésa que nos mueve y nos lleva a llevar el evangelio por todos los rincones de nuestra vida. Digámosle así, con el Domingo de Resurrección comienza el particular “miércoles de ceniza” del tiempo de Pascua de Resurrección, de un tiempo de Gloria.

 

¡Preparémonos, por tanto, y celebrémoslo como se merece!En el evangelio de este domingo de Pascua, se nos narra el pasaje en el que Jesús resucitado se presenta ante sus apóstoles para anunciarles que ha resucitado. No todos estaban presentes: faltaba Tomás. A pesar de que sus otros compañeros apóstoles le dan traslado de lo que han vivido, Tomás no cree hasta que no es el mismo Jesús el que se le presenta y le dice que meta su dedo en el costado y sus llagas.

 

Por tanto, Tomás no creyó en su presencia de resucitado, sino que descubrió que su resurrección había tenido lugar cuando lo atestiguo él mismo. “Dichoso el que cree sin haber visto”, porque en eso consiste precisamente nuestra fe. Por ello, tengamos nuestro corazón y mente abierta a creer sin haber visto en el hecho de que Jesús está aquí, en la realidad de que nos trae su Paz, ésa que nos deja tranquilos tras haber visto su sufrimiento en la cruz, ésa que nos reconforta tras saber que cumplió con su Palabra de destruir el templo y reconstruirlo en tres días. 

 

Por tanto, Paz a vosotros, hermanos, en este tiempo de Pascua judía en el que nuestro Señor ha resucitado y paz también a vosotros, que os alegráis de la vuelta a la vida de nuestro Señor, porque seréis recompensados con la fuerza del Espíritu Santo para que nunca más tengáis miedo de salir a la calle a anunciar esta buena nueva.

Los Hermanos de las Escuelas Cristianas, los Hermanos de La Salle, celebran en este 2019, 300 años del fallecimiento de San Juan Bautista, y Antequera lo ha conmemorado comenzando en la mañana de este domingo 7 de abril con el traslado en procesión de la imagen del San Juan Bautista.

El relato del Evangelio de hoy está impregnado de una atmósfera especial que nos interpela personalmente. En medio de la escena, una mujer adúltera. A un lado, los escribas y fariseos dispuestos a apedrearla conforme a la ley de Moisés. Y al otro lado, Jesús, agachado, escribiendo en el suelo, como distraído.

 

El resto de la historia ya la conocemos.Te invito a que formes parte en este pasaje. Estás con una piedra en la mano frente a la mujer adúltera. O frente a la prostituta, o frente al homosexual, o... Porque en esta escena se juzga a la persona por su conducta sexual.

 

Tienes dos opciones: o le lanzas la piedra del juicio, del odio, del insulto, de la calumnia; o utilizas esa piedra para construir un puente que te acerque a la otra persona, a su historia, a su proceso vital, a sus heridas, a sus sentimientos y pensamientos.

 

El pecado del otro te pone frente a tu propio pecado: «el que esté sin pecado, que tire la primera piedra» (Jn 8, 7).Hace unas semanas el papa Francisco nos decía: «No juzguen a los demás, no condenen y perdonen: así se imita la misericordia del Padre» (Homilía, 18 marzo 2019, en Santa Marta). Pues, tú decides qué hacer con la piedra que tienes en la mano. Aún nos quedan días para convertirnos al Amor y poder celebrar la Pascua con el hermano que piensa, siente y vive diferente.¡Mucho Espíritu!

 

Daniel Guerrero, publicado en Diócesis Málaga

También me parece muy importante la intercesión de Moisés ante Yahvé por su pueblo. Ya antes, en el Génesis, Abraham había intercedido ante Dios por Sodoma y Gomorra. Este papel intercesor de Moisés es un adelanto de la gran y definitiva intercesión de Jesucristo por toda la humanidad.

 

Y no nos podemos olvidar del becerro de oro. Es el ejemplo típico de la idolatría o adoración de los ídolos y de los falsos dioses. A nadie se le ocurriría ahora rendir culto a un becerro de oro o del material que fuese. 

 

Pero la idolatría sigue estando muy presente entre nosotros.Porque también son ídolos, menos toscos, pero revestidos de un ropaje muy seductor, el poder, el dinero, el placer, la tecnología mal empleada y todo aquello que nos aparta o pretende “sustituir” a Dios. Los ídolos nos han acompañado a lo largo de la historia. Son unos enemigos del cristiano contra los que siempre tenemos que luchar.

Los alumnos de Segundo y Tercero de ESO (Educación Secundaria  Obligatoria) del Colegio de Nuestra Señora de La Victoria que bajo el lema “¡Súmate, planta cara al hambre!” salieron a la calle el viernes 22 por la tarde y el sábado 23 todo el día para ayudar en este proyecto.