Este domingo 17 de enero se celebra la festividad de San Antonio Abad, San Antón, patrón de los animales, una cita que siempre en nuestra ciudad tiene una especial celebración en la iglesia de la Patrona, la Virgen de los Remedios.

Las iglesias de Antequera celebran la Navidad con los horarios especiales por las restricciones de la pandemia. Se terminó el Adviento con la siembra de estrellas, se vivieron unos íntimos 24 y 25 y el día 27 de celebró la fiesta de la familia. 

La iglesia del Colegio María Inmaculada celebró este martes 8 de diciembre la festividad del Dogma de la Inmaculada con una Eucaristía presidida por el trinitario Isidoro Murciego.

David mató a Goliat. Gracias a su victoria, el rey Saúl puso hombres bajo su mando y le encargó varias campañas guerreras; todas las realizó con éxito el joven hebreo, ganándose el afecto de su pueblo. También se ganó el corazón de Jonatán, un hijo de Saúl; y este le entregó a su hija Mikal para que se casase con ella, llegando David a ser yerno del rey. 

Como nuestro héroe vencía una y otra vez a los filisteos, Saúl sentía cada vez más envidia de él. Varias veces intentó matarlo, pero el joven consiguió salvar la vida gracias al aviso y la ayuda de Jonatán y de su mujer Mikal.

David se vio obligado a huir, solo, a tierra habitada por cananeos. Allí llevó una vida errante. Habitó en cavernas. Un grupo de hombres se unió a él, llegando a ser jefe de una banda de guerrilleros. Acudió a un sacerdote de Yaveh, Ajimélek, quien le dio víveres y la propia espada de Goliat. Enterado Saúl, mandó matar a Ajimélek y a toda su casa por haber ayudado a David.Abiatar, hijo de Ajimélek, sobrevivió a la matanza. Se unió a David y fue su sacerdote hasta que murió y le sucedió en el trono Salomón.

Cuando David vivía en cavernas y en el desierto, Saúl lo persiguió para matarlo. Estuvo a punto de atraparlo, pero los filisteos invadieron la tierra hebrea. Dejó de perseguirlo para luchar contra los invasores. Resuelto el problema, el rey, con sus hombres, volvió a buscar a David para darle muerte. Cuando los dos grupos estaban cerca el uno del otro, ocurrió un suceso, cuando menos, curioso. Saúl entró en una cueva a hacer sus necesidades. En el fondo de la gran caverna se hallaban escondidos David y sus hombres. David tuvo, entonces, a su merced al rey: pudo matarlo con facilidad. Además, sus hombres lo animaron a ello. Pero él se negó a hacer daño a su rey, el ungido de Dios. Se limitó a cortar, sin que Saúl lo advierta, la punta de su manto. 

Cuando Saúl abandonó la cueva y prosiguió la marcha, salió David de la misma, llamó a su rey y se postró ante él. Preguntó a Saúl que por qué escuchaba a los que le decían que él, David, buscaba el mal de su rey; que había podido matarlo, pero que se había abstenido de hacerle daño porque él era el rey, el ungido de Yaveh. Le mostró a Saúl, entonces, el trozo de manto que le cortó para probarle que había estado muy próximo a él y que lo había tenido a su merced. 

Entonces, Saúl lloró: reconoció que era más justo su siervo David que él, pues el primero le hacía el bien mientras que él le devolvía males, y que ese día David había sido muy bondadoso con él por no matarlo. También Saúl admitió públicamente que David reinaría sobre Israel y que el reino se fortalecería con su reinado. Saúl hizo jurar a David que no borraría su nombre ni exterminaría a su descendencia y, acto seguido, se despidieron.

La Diócesis de Málaga ha organizado para este mes, el de Octubre Misionero, distintas vigilias que se desarrollarán en los arciprestazgos de la misma, celebrándose en Antequera, el próximo viernes 23 de octubre a partir de las 19,30 horas en la iglesia de San Pedro.

El Obispado de Málaga ha hecho públicos nuevos nombramientos diocesanos, entre los que se encuentran que el sacerdote antequerano, Juan Manuel Ortiz Palomo, ha sido designado como vicario episcopal para la Acción Caritativa y Social, según comunica la propia Diócesis.

Para los hebreos, Dios es su rey.Pero Israel atraviesa, una vez más, una situación complicada: los filisteos no dejan de guerrear contra él. A su vez, los diferentes pueblos de la zona están regidos por un monarca. Todo esto hace que los israelitas se dirijan a Samuel para que les nombre a un rey. El profeta le pide a Dios su opinión. Dios le dice que acceda a la petición del pueblo y le indica como rey a Saúl.El rey de los judíos debe conciliar las funciones políticas de su cargo con las obligaciones que derivan de su condición de ungido de Dios. Es un líder político y religioso a la vez. 


Samuel unge como rey a Saúl. Este vive una serie de sucesos y señales que el profeta le había vaticinado. Dios está con Saúl. Entonces, Samuel convoca al pueblo ante Yaveh para la elección de un rey. El profeta, siempre por suertes, selecciona a una tribu, después a una familia y, por último, a un varón: Saúl. El pueblo lo aclama como rey. Esta elección por suertes de Saúl ratifica la unción que él recibió antes de Samuel. 

Comienza Saúl, el primer monarca, a reinar. Derrota a los filisteos en muchas ocasiones. A él se debe, también, el establecimiento en Israel de un ejército profesional, que sustituye al reclutamiento del pueblo.

Pero este rey desobedece los mandatos de Dios. Recibe el encargo de Samuel de que ataque a los amalecitas; cuando los derrote, debe consagrar todo al anatema, es decir, debe matar a todos los hombres, mujeres, niños, bueyes, ovejas, asnos, etcétera. Saúl derrota a los amalecitas, mata a todo el pueblo y el ganado de menos valor para cumplir con el anatema. Pero, y este es su gran pecado, perdona la vida del rey Agag y de lo mejor del ganado mayor y menor.Saúl hace esto con la intención de ofrecerlos después a Dios en sacrificio, complaciendo así, también, al pueblo. 

Samuel se reúne con Saúl; le dice que Dios le ha dicho que está arrepentido de haberlo elegido como rey porque ha desobedecido su mandato: debía matar a todo ser vivo, dar todo lo de los amalecitas al anatema, en lugar de reservar una parte, –el rey, lo mejor del botín–, para ofrecérsela después a Él en sacrificio. Es decir, complace más a Yaveh la obediencia a su palabra que los holocaustos. Por tanto, el problema de Saúl es que, aunque actuó de buena fe, pues quería ofrecer lo mejor del botín a Dios en sacrificio, eligió, para complacer al pueblo, un modo de honrar a Dios diferente del que Dios le ordenó. Quiso complacer a Dios y al pueblo, no eligió exclusivamente a Yaveh.


Saúl reconoce que ha pecado al desobedecer la palabra de Dios y pide a Samuel que perdone su pecado. Pero el profeta le dice que Yaveh lo ha rechazado para que no sea rey; el reino de Israel será para otro mejor que él.

La misa transmitida por El Sol de Antequera el domingo 26 de julio fue la de ese mismo día a las 9 de la mañana, celebrada en la iglesia de Nuestra Señora de Loreto de las Hermanas Filipenses, presidida por el capuchino Juan Jesús Linares y contando con acompañamiento musical especial, ya que se celebró una Primera Comunión de las alumnas pertenecientes a este centro educativo de Antequera.

La misa transmitida por El Sol de Antequera el domingo 19 de julio fue la de ese mismo día a las 8 de la mañana, presidida por el capuchino Juan Jesús Linares y contando con el acompañamiento musical de las religiosas franciscanas.

El Convento de la Encarnación reabrió sus puertas al culto público este lunes 22 de junio, así como anuncia que desarrollará la novena a la Virgen del Carmen, pero en horario de mañana y sin trasladar la imagen de Diego Márquez al Altar Mayor, como prevención por la pandemia, según nos comunica la comunidad.

Las tribus de Israel están instaladas en la tierra de Canaán. Ana, una mujer casada, piadosa y estéril, ora a Diosen Silo en el templo, que contiene el tabernáculo con el Arca de la Alianza. Le pide que, a pesar de su edad, le conceda el don de tener un hijo varón. Si así es, le promete a Dios que le consagrará el niño para toda su vida, no pudiendo nunca cortarse el pelo. Dios escucha la oración de esta mujer: tiene un hijo, al que llama Samuel, porque a Dios se lo ha pedido. Una vez destetado el pequeño, Ana lleva a su hijo al templo y se lo entrega al sacerdote Helí. El niño se queda a vivir en el templo, bajo la tutela de Helí, dedicándose a atender las actividades referentes al culto. El alma de Samuel es tan limpia que Yaveh lo elige para manifestarse por medio de él.

Una noche, Dios llama a Samuel por su nombre. El jovencito se despierta, cree que lo llama Helí y se reune con él. Helí le dice que él no lo ha llamado, que vuelva a acostarse tranquilo. Así ocurre hasta tres veces. A la tercera, Helí se da cuenta de lo que ocurre. Le dice a Samuel que se acueste de nuevo tranquilo. Si Dios lo vuelve a llamar, debe responder, diciendo: “Habla, Yaveh, que tu siervo escucha.” El muchacho se acuesta, Yaveh lo llama otra vez, el joven le responde como le ha dicho el sacerdote. Y Dios habla directamente con Samuel. El Señor le dice que va a castigar a la familia del sacerdote Helí debido a los desmanes que sus dos hijos, sacerdotes también, cometen. Al día siguiente, Samuel cuenta todo lo que le ha revelado Yaveh a Helí, ante el requerimiento de éste.

Ocurre, por entonces, que los filisteos derrotan varias veces a los israelíes. Se apoderan del Arca de la Alianza. La ponen en el templo junto a su dios Dagón en la ciudad de Azoto. Pero, al día siguiente, la estatua de Dagón amanece en el suelo, con la cara contra la tierra, delante del arca. Lo ponen en su sitio. Pero, al otro día, encuentran a Dagón tendido en el suelo boca abajo con la cabeza y las manos cortadas, que yacen en el umbral. Además, los habitantes de Azoto se llenan de tumores. Los filisteos llevan el arca a otras ciudades. Pero también sus habitantes sufren de tumores y otras enfermedades. Por fin, los filisteos deciden devolver el Arca de la Alianza a los hebreos.

Samuel es siempre grato a los ojos de Yaveh. Todo Israel reconoce que es un auténtico profeta de Dios. Cuando es ya anciano, los israelíes se dirigen a él para que les dé un rey, como tienen los pueblos cananeos. Comienza, así, la monarquía con el rey Saúl.

Vemos, por tanto, que, a lo largo de la Historia, Dios se ha valido de personas muy diferentes para hablarnos: algunas llevaron una vida de espaldas a Yaveh hasta que se convirtieron, como el apóstol Mateo; otros siguieron la voluntad de Dios desde siempre, como el profeta Samuel.