La picaresca es un ingrediente distintivo del humor español. Desde “El Lazarillo de Tormes” (“La vida del Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades” -1554), hasta cualquiera de las creaciones de Azcona (guionista) en cine, tenemos un amplio océano donde descubrir sucesos, situaciones, muy características de esa picaresca, donde la necesidad física o espiritual da rienda suelta al ingenio con cierto guiño a la vida. 

Desde Berlanga (con sus enormes repartos) o Mariano Ozores (con Pajares y Esteso)… no existía una crítica blanca, picaresca, en el cine español. Rafi y Fali, los conocidos compadres que se dieron a conocer con cortometrajes, donde sus diferentes personajes hacían una crítica simpática a la sociedad, han sabido enganchar al público con sus películas. 

Hace unos días, visionando “El mundo es suyo” de Alfonso Sánchez (2018), sentía admiración por ellos. El esfuerzo titánico de sacar una producción española sin otro apoyo que su trabajo, pone su obra por encima otras producciones españolas. Desde el comienzo hasta el final, los dos personajes nos conducen por un desternillante viaje de dos días, con una única meta, recoger el traje de comunión del hijo de Fali. 

El casting está formado por actores y actrices desconocidos para el gran público, pero con un talento de nivel, dibujando momentos cómicos absurdos, así como dramáticos. La dirección es ortodoxa y muy resolutiva, con una fotografía interesante. Como ejemplo, la persecución de un Mini por unos mafiosos por entre las calles estrechas del centro de Sevilla no tiene precio.

En definitiva, una película divertida, con sus capas narrativas y mensajes. Rafi y Fali son herederos del legado picaresco español. Su obra tiene escuela, talento, ritmo, tacto y… sevillanas maneras. Así, el mundo es suyo.