No había plataformas, sólo dos canales de televisión y mentes creativas como las de Chicho que nos regalaban programas, series o películas, de una calidad indudable. En estas fechas, en torno a la comercial Halloween, los que nos encanta el género de terror y el fantástico, nos excusamos en ellas para disfrutarlas aún más.

Chicho supo avivar el interés con sus “Historias para no dormir”, “Mis terrores favoritos”, o con sus producciones “La Residencia” y “¿Quién puede matar a un niño?, ejemplos de calidad y buena producción cinematográfica.Sus imágenes, en capítulos como “El televisor”, “Freddy”, “El fin empezó ayer”… me siguen encantando y asustando. Tanto como otras. Hagamos memoria de algunos momentos míticos de otras producciones y directores.

En mi caso, una noche de invierno, a la edad de cinco años, cuando mis padres me dejaron ver junto a ellos la Clave y su correspondiente película, esa noche, “Drácula” (1931) de ToddBrowning. Acompañado del audio comentario constante de mis padres, para quitar peso a algunas escenas. A partir de ahí, los recuerdos comienzan a aparecer como de entre la bruma de un inmenso páramo. Como por ejemplo ese niño arañando la ventana en la mini serie “El misterio de Salem’s Lot”; la mirada iluminada de BelaLugosi; la grabación de voces del padre Karras en “El exorcista”; los  golpes fantasmales en “Al final de la escalera”; la sonrisa de Norman Bates al no querer matar una mosca; la supuesta histeria de un hombre cuerdo en “La invasión de los ladrones de cuerpos”; el silencio en los pasillos de la nave Nostromo; el desazón de perderse en el infinito, en la nada, como “El increíble hombre menguante”… 

Podíamos seguir nombrando, recordando junto con usted, lector o lectora, buscando esos momentos que nos erizaron, mientras escuchamos de fondola nana de “La semilla del diablo” con la voz de Mía Farrow.El miedo cinéfilo es un sentimiento caprichoso, cuando es auto complacido. Como hubiese dicho el maestro Chicho en algunos de sus cierres: “espero les haya traído bellos recuerdos estas referencias, y pasen ustedes una bonita noche, cargada de espantos. Hasta la próxima semana”. En mi caso, hasta el próximo artículo.