¿Qué es una estrella de cine? El concepto se ha diluido en el paso del tiempo. Hoy existen, pero sin esa luz que desprendían en otras décadas a pesar de tener el apoyo mediático de la actualidad. Sus nombres e imágenes perduran y son reconocidas por algunas generaciones que a lo mejor no han visto ni un par de películas donde intervenían. Chaplin, Hepburt, Bogart… todos ellos hicieron temblar los cimientos de la industria cinematográfica con sus genialidades y excentricidades. 

 

En esta constelación existieron o existen, porque son eternas, dos luminarias que a pesar de su rivalidad, la vida las unió para nuestro deleite y tortura de los que trabajaron junto a ellas. Joan Crawford y Bette Davis fueron las chicas mimadas de Hollywood. Nos dejaron interpretaciones impresionantes. El destino las unió en una obra inimaginable para las dos, “¿Qué fue de Baby Janes?”. La época dorada de Hollywood en las que las dos intérpretes se jugaban el reinado constantemente había decaído. 

 

Su edad (implacable la industria), otros talentos, la decadencia de la industria, las arrinconó en la ignorancia. Pero cuando a una fiera la arrinconas se sabe cual es su feroz reacción. En sus manos cayó la posibilidad de unirse. El desarrollo del proyecto fue de infarto para los que tuvieron la suerte de vivirlo en persona y el resultado una obra inmortal, heredera de “Psicosis” del tío Alfred. No hay plano, mirada, gesto o actitud que se pudiese desechar. 

 

Y es que cuando Crawford y Davis escuchaban la palabra acción, el cielo se oscurecía para ser iluminado por dos enormes estrellas, que tan solo necesitaban un gesto o una mirada para trasladarnos a su Olimpo.