Entre el azote tormentoso de cientos de series que esperan ser devoradas por adictos, sólo una ha conseguido hacer que dejemos en pause el resto de nuestras propuestas tv on line. 
 
Seamos honestos, ni dragoncitos, ni psicópatas, ni superhéroes… han podido con la banda de Hawkins. Y es que, a pesar del tiempo, nuestros corazones adolescentes de los 80 aún sigue latiendo cuando vemos a un grupo de chiquillos pedalear con walkies, y no les digo si se visten de Cazafantasmas. 
 
A golpe de referencias visuales, al son de sintetizador al más puro estilo Carpenter, esta serie de adolescentes nos ha vuelto a reunir a quienes nos sentíamos como Jóvenes Ocultos en la gran caverna oscura de propuestas televisivas, que siendo sinceros, de alguna u otra forma dejan que desear. 
 
Stranger Things como todo ser vivo tiene sus debilidades, pero su alma, su corazón, y sentir que Winona Ryder aún vive, son suficientes argumentos para hacerle el hueco en nuestra memoria cinéfila y agradecerles el recordarnos que los cuentos, cuentos son y que nuestras almas de niño son fácil de atrapar con una sonrisa como la del joven Dustin. ¡Hermanos Duffer, que la Fuerza os acompañe!