Aún recuerdo las primeras impresiones o recuerdos tras ver “Blade Runner” con nueve años de edad. Quizá esperaba ver algo diferente a una peli de cine negro a lo sci-fi. Fue un poco difícil de digerir, pero al tiempo las imágenes que quedaron impresas tras mi primer visionado (el ojo con la ciudad reflejada en su cristalino, los paraguas iluminados, la constante lluvia, la arquitectura de los edificios, la amplitud y la penumbra de los espacios…) comenzaron a juntarse como si de un enorme puzzle se tratase para revelarme una de las pelis que quedarían para siempre en mi memoria y que me ayudaría a interesarme más por el mundo de la ciencia ficción. 
 
Criticada desde un comienzo, incluso por su propio protagonista, Harrison Ford, la película confundió a crítica y público. El caso es que Scott dirigió una obra maestra del género, logrando al poco tiempo la etiqueta de “película de culto”. Los videoclubes de la época ayudaron a descubrirla e ir disfrutando de sus múltiples capas. 
 
Este clásico moderno ha inspirado y creado debate. Su atmósfera, el ambiente opresivo, el significado del ser humano… la hace trascender como mera obra de entretenimiento o diseño cinematográfico. Ahora ha llegado a las salas el trailer de su secuela. Cruzo los dedos para que Scott mantenga el pulso, casi imposible, como en la primera y no nos haga acabar en el tejado de nuestras elucubraciones… “Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais…”.