Hace unas mañanas de camino al trabajo escuchaba Rne Clásica. La emisión recordaba las composiciones musicales del Hollywood clásico e invitaba a los oyentes a dejar sus impresiones sobre los compositores de la época. 
 
La balanza de opinión se inclinó rápidamente hacia los genios de Rózsa y Steiner. Los dos compositores son claros exponentes de la intensidad descriptiva de la buena música de cine. 
 
Sus composiciones para clásicos cinematográficos forman  parte de nuestra memoria colectiva. La tremenda huella emocional de sus compases han llegado a superar el soporte visual para el que nacieron. 
 
Una despedida en el aeropuerto de Casablanca, poner a Dios por testigo en Tara, un duelo medieval con Ivanhoe… tienen su propia existencia sonora. Hoy en día, en las nuevas generaciones de compositores musicales como Ramin Djawadi, Michael Giacchino,..   suenan los ecos de instrumentaciones inspiradoras del sinfonismo clásico de Steiner, Rózsa, Newman, que permiten hacernos sentir en primera persona las emociones de una trama. 
 
La música compuesta para cine es hoy en día el claro exponente de la música clásica contemporánea, tal y como afirmó José Luis Cobos en la publicación de su álbum “Oscars” (Epic–Spain/ 1994).