Una careta del capitán Kirk (“Star Trek”) pintada de blanco, actores desconocidos, actor veterano invitado a formar parte del asunto (Donald Pleasence) y unas ganas tremendas de superar el último éxito del cine de terror “El Exorcista” (1973), hizo que en 1977, John Carpenter y Debra Hill con un guión titulado provisionalmente “El asesino de niñeras” se convirtiese en “Halloween”. 
 
“Halloween”, película de culto, dio origen al tipo de cine denominado “slasher”, donde el asesino en serie de turno la lía continuamente, cayendo las víctimas en orden de estupidez innata.  A partir de entonces, el género de terror sufrió un cambio brutal. La película es una obra artesanal, donde podemos ver la maestría de Carpenter tras la cámara. El plano secuencia de apertura arroja todos los elementos necesarios para un film de estas características, así mismo su ritmo magistral y música (compuesta por Carpenter), lo convierten en un clásico imitado hasta la saciedad. 
 
Los guiños al maestro Hitchcok son varios, desde la concepción musical hasta la enorme casualidad de que la protagonista sea Jamie Lee Curtis, hija de Jane Leigh (“Psicosis” - 1960). Jamie se convertirá en la reina del grito para los seguidores de este tipo de film. Vayamos vaciando nuestra calabacita y cuidado con las sombras, Michael Myers es muy propenso a habitar en ellas.