Sentir como despierta los sentidos el suave olor del azahar. La apetencia del tradicional dulce de media tarde del Jueves Santo. El corte suave del frío de la madrugada iluminada por los rayos de la luna llena del mes del Nissan consiguiendo dar vida a cuadros escultóricos del barroco español, de un hombre sacrificado en una época, ante unos ideales que cambiarán en diversos futuros desde aquel momento la historia de nuestro mundo. 
 
Seamos o no creyentes, Jesús inspiró las vidas de quienes supieron de él. Plasmado en la historia del arte, la literatura, del cine, Gutiérrez Aragón consigue el más difícil todavía. “Rey de reyes”, “Jesús de Nazaret”, “La Pasión”... perfilan la vida de Jesús desde diversas perspectivas, pero Aragón y Lebrón no dramatizan, recogen testimonio. 
 
Desde los primeros planos del documental existe una clara declaración de intenciones en sus imágenes, sonidos... revelando la Semana Santa como un hecho social hasta introducirnos poco a poco en el sentir religioso de forma sutil, insinuado en cada esquina, en cada paso, en cada gesto. Consiguen universalidad y  empatía con el espectador, sin caer en los tópicos. Los planos aéreos, la cámara al hombro, los encuadres a pie de calle, la fotografía y la música nos hacen presenciar un espectáculo visual no reconocido lo suficiente, pero que el tiempo va situando poco a poco en su sitio.  
 
Lejos queda el mero tratamiento de la obra como un ejercicio de “capillita”. Se trata de poner en valor uno de tantos hechos culturales que conforman nuestras tradiciones, cargados de arte, cultura, populismo y sentir social. 

Al final del documental, las puertas del templo en la penumbra de la madrugada se van cerrando lentamente, desapareciendo el reflejo de las candilejas sobre los viejos dorados y la filarmónica londinense concluye en el justo cierre de las puertas. Se hace la oscuridad. Y del silencio, surge las respuestas más difíciles ante el porque de cuestiones sobre una de las manifestaciones religiosas populares de nuestra cultura. 
 
Respuestas que normalmente suelen quedarse para uno. Todas estas palabras sobran cuando puedan visualizar la obra “Semana Santa”, dirección Manuel Gutiérrez Aragón, producida por Juan Lebrón, año de producción 1992.