Cuando atravesamos días en  los que un tórrido calor es la tónica que predomina, no hago sino pensar en los duros momentos que vivirían esas más de doscientas personas que pasaron dos años y medio de su existencia confinados en la sierra de el Torcal. Pertenecían a la Partida de Francisco Roa, un singular personaje antequerano, escribano de profesión,  cuyas desconocidas hazañas luchando contra la ocupación francesa empezaron a desempolvarse gracias a la obra de José Luis Borrero tiulada “Roa, el guerrillero de Antequera”.

 

A pesar de ser una novela algo sobria en su redacción y en la estructura que presenta los hechos, su lectura no deja de ser recomendable porque los personajes que aparecen en la misma según su autor son totalmente reales. Roa fue un guerrillero y un hombre de sólidos ideales que invirtió todo su capital en la lucha contra la ocupación francesa de nuestra ciudad. 

 

Es probable que al ser la comarca una zona de paso y con bastantes recursos, llegaran a estar asentados  entre 600 y 1.400 soldados con el enorme consumo de víveres que ello requiere. No ha de olvidarse que  Napoléon siempre exigía la incautación para abastecimiento de todos los bienes por donde pasaba su ejército. 

 

Francisco Roa Rodríguez de Tordecillas, un hombre que debió tener una enorme personalidad y economía suficiente para ser capaz de arrastrar y mantener a más de 80 familias en la sierra de El Torcal, con sus fríos y sus calores. Sus últimos años se desenvuelven en la más absoluta de las miserias por un patrimonio dilapidado en sus ideales. No deja de ser extraño que a diferencia de Vicente Moreno Baptista, nuestro capitán Moreno, el olvido haya sido la nota predominante en este personaje y sus hazañas.

 

Tal vez por el trienio liberal, de 1820 a 1823 y antagónico a sus creencias, o  quizá  por serle atribuidas a su gente acciones de bandidaje, entre otras desconocidas razones,  la vida y aconteceres  de Roa han formado parte de la historia silenciada de Antequera. Los americanos, con tan dilatada andadura cinematográfica serían capaces de producir y rentabilizar historias como las de estos hombres singulares. Por lo pronto, la recomendación de  leer este interesante libro que podemos ver  a diario en los escaparates de nuestras librerías.