Vivimos semanas bastante atípicas en las que se echan en falta muchas de las costumbres habituales hasta hace poco, entre ellas la del emotivo abrazo a familiares o amigos. Algo tan simple y a la vez tan humano en lo fraternal que vamos ya dejando relegado para mejores  tiempos.

Siempre se dijo que el abrazo es como ese  gran apretón de manos que nace en el corazón de quien lo da y que sirve para alimentar y llenar de felicidad al de la persona que lo recibe. Nadie con un juicio sano abraza mintiendo, porque nuestros abrazos son parte de nuestro espacio vital, de nuestro yo más íntimo y eso solo lo reservamos para quienes de verdad queremos.

Lamentablemente pues, algo tan culturalmente arraigado en nuestra personalidad mediterránea, está siendo aparcado ante el miedo a un prójimo por su probabilidad de ser portador  de este invisible y mal bicho que invade al mundo. La duda de la razón puede una vez más al corazón y estos apretones corporales,  que nunca duran los suficiente cuando hay cariño del bueno, se llevan mal con el recelo y la salud. 

“Los abrazos prohibidos”, una canción benéfica promovida por el grupo Vetusta Morla y apoyada por las voces otros reconocidos cantantes nació como un sincero homenaje a los trabajadores de la sanidad: “Por los ángeles de alas verdes de los quirófanos, por los ángeles de batas blancas de hospital. Por los que hacen del verbo cuidar su bandera y tu casa y luchan porque nadie muera en soledad…”.

No sé quien recogerá el premio, pero agrada saber que el colectivo de profesionales de la medicina, la enfermería, auxiliares y resto del personal sanitario que tanto han luchado y aún lo hacen contra el covid-19 van a recibir el premio Princesa de Asturias de la  Concordia 2020. Estoy seguro que Antequera, como tantas otras ciudades con hospital empezarán a hacer lo propio en lo sucesivo.

El agradecimiento,que siempre engrandece a quien lo ofrece, es en este caso el de un país que desea volver pronto a sus abrazos. Sin nuestros sanitarios el camino sería mucho más largo. ¡Abrazaremos!