Muchos son ya mis años dedicados en el Colegio Nuestra Señora del Carmen. Muchas son las promociones de alumnos que han pasado por el mismo. Cada año, si exceptuamos éste por el problema de la pandemia, lo comenzamos con una Eucaristía llamada de “inauguración de curso”. A la hora de escoger las lecturas de dicha Eucaristía, son también muchas las veces que me decanto por el Evangelio de este domingo. La homilía me resulta sencilla: Todos tenemos unos talentos que Dios nos ha dado. Y Dios que es justo nos exigirá según lo que a cada uno nos ha dado. La vida del estudiante es responder de esos talentos. La vida del cristiano es exactamente eso también una respuesta de aquello, que Dios generosamente nos ha entregado. Aunque esto expuesto es cierto, también la parábola de los talentos encierra una carga explosiva.