La tradición de velar a nuestros muertos, de celebrar por los difuntos, de alegrarse porque algunas ánimas hayan dejado el purgatorio y disfruten de la presencia de Cristo, se pierde, en las distintas confesiones cristinas, en la noche de los tiempos. El tan cacareado Halloween, no es más que otra vuelta de tuerca, a lo mismo, pero llevado al mundo anglosajón.

En nuestra España, y desde hace incontables siglos, se venera a las Ánimas Benditas, una procesión de almas en pena, encabezada por un no muerto, que recorría los campos la noche previa al día de todos los Santos.En Antequera, se llevan recreando estas celebraciones algunos años, gracias al equipo de Tu Historia en la ciudad. En este 2018 se ha rememorado un pasaje de nuestra historia, documentado por el archivero municipal, José Escalante, que nos describe la epidemia de peste bubónica de 1679, que llegó a diezmar a la población. Se habla de hasta 10.000 almas, sepultadas en arena y cal en los casi 30 carneros que se dispusieron en las afueras de la villa.

Las zonas más afectadas fueron las de las extinguidas parroquias, por despoblamiento, de San Salvador y San Isidoro, en las proximidades de la puerta de Málaga.Los apestados conseguían, a duras penas, sortear las murallas y llegar incluso a malvivir, las pocas fechas que les quedaban de vida, por entre los alrededores de nuestra Alcazaba.Una aportación más, con un particular sello de calidad, a la ya amplia agenda de ocio de nuestra Antequera.

 

(Fotografía de Antonio Miranda).