Si nos lo proponemos, somos capaces de echar de menos a 2020, tomado 2020 como sujeto, en una personificación de lo malo que puede llegar a ser un período de tiempo de 365 días. Ahora bien, si nos lo proponemos, somos capaces de comenzar 2021, tomado 2021 igualmente como sujeto, demostrando haber aprendido algo de lo vivido, y poniendo de manifiesto lo bueno que puede llegar a ser el ser humano, protegiendo a sus semejantes.

Créanme que aquí no hacen falta políticos, ni médicos, ni científicos, ni siquiera religiosos, para echarles la culpa, no del primer tropiezo, sino de haber hecho bueno, una vez más, el sabio refranero español: “El hombre es el único animal, que tropieza dos veces en la misma piedra”... y vamos a por la tercera.

Aquí cada cual ya sabemos lo que tenemos que hacer, e incluso ya podemos averiguar, más o menos, lo que se nos puede venir encima si no hacemos lo que debemos hacer, pero, aunque cueste trabajo creerlo, no hacemos lo que debemos porque no nos da la gana, las mismas palabras que pusieron en sus bocas los madrileños, a voz en grito, durante el famoso motín de Esquilache.

Ya todo está dicho, ya sabemos que lo único que nos puede salvar de la explosión, de la cual ya se ha oído el trueno y ahora vendrá el rayo, es la actitud personal e individual de cada cual, realmente como desde el principio, pero ya no valen más excusas... ya, diga lo que diga el presidente, el ministro, el consejero, el alcalde o el concejal… sabemos lo que tenemos que hacer… ¡HAGÁMOSLO!Gracias, siempre.