Comenzamos este nuevo año 2020, que no cambio de década que será en 2021, con el intento de concienciación por lo ecológico, por lo natural y lo no procesado. Asistimos en los medios de comunicación por todas las vías, que ya son miles, a un martilleo constante de erradicación de plásticos, anuncios de coches eléctricos, transportes colectivos no contaminantes, carriles-bici iluminados día y noche por señales alimentadas por energía solar, y nos almorzamos o cenamos con la imagen de la asistencia de una adolescente a una cumbre entre dirigentes mundiales, que prometen mucho y hacen poco.

Comenzamos este nuevo año 2020, que no cambio de década que será en 2021, con el intento de concienciación por lo ecológico, por lo natural y lo no procesado. Asistimos en los medios de comunicación por todas las vías, que ya son miles, a un martilleo constante de erradicación de plásticos, anuncios de coches eléctricos, transportes colectivos no contaminantes, carriles-bici iluminados día y noche por señales alimentadas por energía solar, y nos almorzamos o cenamos con la imagen de la asistencia de una adolescente a una cumbre entre dirigentes mundiales, que prometen mucho y hacen poco.

Sinceramente y para no extenderme en demasía, yo lo veo claro, el que QUIERE, PUEDE. Si se dejaran de fabricar coches de gasolina o gasoil y se multiplicaran las estaciones para recargar los eléctricos, si no se permitiesen los embalajes de plástico, si se promoviesen los carriles-bici, si se prohibiesen los productos alimenticios dañinos para la salud... otro gallo nos cantaría.

Ahora que estamos en pleno FITUR, y aprovechando que nuestra ciudad, con una apuesta firme por el turismo de naturaleza con el 90 aniversario de la declaración de la sierra del Torcal como paraje natural, deberíamos colaborar con su declaración de intenciones ecológicas.

No cogiendo el coche si no es imprescindible, hacer la mayoría de nuestros quehaceres cotidianos andando, intentar compartir vehículo en trayectos largos y coger la bici no sólo para quitarle el polvo, NO COMPRAR productos que pese más el plástico de su embalaje que el producto en sí. Parecerá que nuestras acciones son muy poca cosa, pero por ahí se empieza.