Hace algún tiempo uno de los pocos lugareños de El Torcal de Antequera, un maestro torcaleño de los que quedan pocos, me contó una historia algo disparatada, una historia que no entendía, una historia que no llegaba a comprender. “Que sí, Miguel Ángel, que el Mirador de las Ventanillas lo construyó una película de indios y pistoleros”. Me decía el gran Paco, ese mismo que se conocía como la palma de su mano nuestro Torcal. Aquellas palabras siempre se me venían  a la cabeza durante mis rutas por el Torcal, “una película de indios, el mirador…”,  pero qué relación podían tener. 

La curiosidad me ganó y me puse a investigar, lo primero ir al Mirador de Las Ventanillas, el mirador por excelencia de este mágico Torcal. Esta vez no me acerqué con ojos de turista que anhela llegar al final para ver la bahía de Málaga, esta vez mis ojos se fijaban en las piedras, en el suelo y en el entorno del mirador y sí, ahí estaban las pruebas, esperando que alguien  las encontrara. Un corredor totalmente nivelado que para nada tenía que ver con el entorno que lo rodeaba, un pasillo ancho y no un sendero de cabras y unos artefactos metálicos abandonados a su suerte, en las milenarias piedras del mirador.

Tenía un año y un mes,  que el amigo Paco me compartió, octubre de 1969. Sin dudarlo me dirigí hacia la Biblioteca Municipal de Antequera, necesitaba urgentemente ojear  un ejemplar de El Sol de Antequera, si algo había ocurrido en aquel año El Sol me lo confirmaría. Efectivamente, la productora de la película buscaba extras para trabajar en ella. Aquel anuncio me dio nombres como el del productor de la película, Dino de Laurentiis y actores como el gran John Huston o el actor principal Bekim Fehmiu, pero lo más importante me dio un título “La Quebrada del Diablo”.

A partir de ahí, todo empezó a cuadrar… En 1969 una producción estadounidense, italiana y yugoslava desembarca en El Torcal de Antequera, su propósito rodar “La Quebrada del Diablo”, una película de indios y pistoleros, un spaghetti western.Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre del 69, nuestro Torcal se transforma en un plató de cine, dando trabajo a casi a un centenar de vecinos de la zona del Torcal, extras, cocineros, guardas, personal de limpieza y un largo etcétera de puestos de trabajo.

El cuartel general de la productora queda ubicado en el flamante y nuevo albergue del Torcal, un año escaso había pasado desde su inauguración. Enfrente del albergue un sendero de cabras que llegaba hasta un pequeño tajo y que los lugareños llamaban  “Las Ventanillas”, un mirador natural desde el cual se observaban  una de las vistas más espectaculares de toda la Sierra del Torcal. Pronto los técnicos se fijaron en el mirador y mandaron abrir todo un corredor hasta llegar a él,  este corredor serviría para poner el travelling de la película y para multitud de escenas.

Ahora todo tenía sentido, aquellos artefactos metálicos abandonados en el corredor del mirador, no eran otra cosa si no los barrenos que utilizaron para dinamitar todo el pasillo y que por la dureza de la piedra caliza de nuestro Torcal, se rompieron y quedaron allí como testigos mudos de una de las muchas aberraciones medio ambientales que se produjeron durante el rodaje de la película. Contaros que se dinamitaron camorros milenarios, se talaron árboles como encinas, se construyeron puentes y hasta se sacrificó a una burra que cayó al suelo desde una grúa que instalaron en lo más alto del “Callejón de la Loza”.

Apuntaros que la película se rodó en el Hoyo de la Burra, el callejón de La Cruz, el Camorro del Pinche, el Hoyo de las Ventanillas, Los Arreglaeros…  Os invito a que visiones la película y luego intentéis dar con las localizaciones del rodaje en El Torcal, lo disfrutaréis muchísimo y recordarlo siempre, el Mirador de Las Ventanillas existe porque en el Torcal de Antequera se rodó una película de indios y pistoleros, “La Quebrada del Diablo”.