Hace tiempo mi gran amigo Gabriel,Hace tiempo mi gran amigo Gabriel,me contó de unas ruinasperdidas, olvidadas y que él no llegabaa comprender. “Miguel, son unascasas esculpidas en la roca, con suspuertas y sus ventanas, cerca del Cortijo del Castillón donde esta SingiliaBarba”, me decía ese gran compañerode rutas y conocedor como el solode los montes de nuestra Antequera.

Durante ese verano, aquellahistoria que me contó Gabriel se merepetía una y otra vez… tenía queir hasta allí. Mi corazón y mente nodescansarían hasta ver aquel lugar y saber de qué se trataba. El primer díade mis ansiadas vacaciones, por fin llegaron. Tenía todo mi equipo preparado y aquella misma tarde cuando el astro rey empezara a descender ypintar de luz dorada el atardecer, me encaminé hacia otro nuevo misterio.

Mis pasos me llevaron a través delas ruinas de la majestuosa Singilia Barba, con su teatro, circo, acueducto,necrópolis… la que un su día fuese la ciudad romana más importante dela zona de Antequera.

Pronto la dejé a mis espaldas y cruzando el Arroyo de la Mora dirección hacia Bobadilla, me dirigí hacia una zona conocida como El Cobachón,donde encontraría aquellas ruinas. La noche se me vino encima y aquella “casa labrada en la roca” seguía sin aparecer. El cansancio, la oscuridad y el pensar en el trayecto devuelta hasta el coche me vencieron.

A la mañana siguiente y con los primeros rayos de sol, volví de nuevo a retomar mis pasos y esta vez sí, ahí estaba al fondo de una vaguada y al pie de un pequeño monte, las Cuevas del Cobachón. Eran dos especies de “casas” talladas en la roca, con sus puertas y ventanas, como decía el amigo Gabriel, entre en la más grande de las estancias era sencillamente espectacular, con una gran puerta arqueada que te introducía al interior de aquel Santuario.

Sin duda la palabra “Santuario” fue la primera en la que pensé, cuando descubrí dos nichos ceremoniales tallados en la misma roca. Sus techos ennegrecidos por el humo del fuego, advertían que aquellas cuevas artificiales sirvieron de “hogar” y su semejanza con el poblado Calcolítico del Cerro de Marimacho, situado justamente al lado de los dólmenes de Antequera me dejaron perplejo. ¿Serán de esa época? Ojalá algún grupo especializado lo investigue ycertifique su fecha.

 

 

La otra estancia también tallada en la roca, es de un menor tamaño y se sitúa justamente a continuación d la primera, con la puerta de entrada más pequeña pero igual de imponente. Recordé que muy cerca de donde me encontraba, apenas unos mil metros de aquellas cuevas artificiales, en el Arroyo de Saladillo, durante las obras del AVE en Antequera en el año 2012, descubrieron un poblado de lCalcolítico.

¿Estaríamos ante unas ruinas demás de 3.000 años de antigüedad?¿Quizá otro nuevo monumento prehistórico…? Durante la Edad de los Metales proliferaron las cuevas artificiales, al igual que las necrópolis excavadas en la roca, aunque también podríamos estar ante un“Eremitorio” perteneciente a una de las primeras comunidades cristianasde la Antequera Tardorromana y Visigoda y por tanto también podría ser de la época medieval. Su enclave extramuros fuera del recinto de la antigua Antequera, hace de estas cuevas artificiales un lugar idóneo para el asentamiento de los primeros santones o ermitaños cristianos.

Contaros que en Las Cuevas del Cobachón no encontré ningún tipo de basuras o residuos, algo que me llamó poderosamente la atención y que me alegro enormemente y más pensando lo cerca que se encuentrande nuestra ciudad. Desde que las encontré suelo visitarlas un par de veces en el año, adentrarme en ellas, tocar sus paredes, sus techo sy pensar cuántas historias y secretos guardan aquellas rocas.

Ojalá algún día podamos saber con exactitud la datación y origen de Las Cuevas del Cobachón, un espaciopor descubrir aún.