Cerca del Puerto de Las Pedrizas y a escasos  10 minutos de Antequera, en el cerro denominado “Cuche el Viejo”, se encuentra Aratispi, una ciudad romana de provincias en la Bética. Con este nombre fue llamada esta antiquísima ciudad romana.

Su pasado se remonta a finales de la Edad del Cobre y su desarrollo pleno en el período Calcolítico (hacia el 3.000 a.d.C.), con una población que perduró hasta época ibérica como atestiguan los restos encontrados en las diferentes intervenciones arqueológicas y en los lienzos de muralla que han quedado en pie. 

Durante la conquista romana de las tierras de Antequera, el poblado de Cauche el Viejo fue reconstruido y romanizado para el bien del Imperio. Aratispi llegaría a conocer su mayor gloria y esplendor hacia los siglos I y II d.d.C., coincidiendo con las florecientes  Singilia Barba, Nescania y Antikaria. Su estratégica localización y la integración en la vía que desde Malaca llegaba a Antikaria y por ellas a las ciudades Béticas de Híspalis y Corduba, fue sin duda el “motor” para el esplendor de la hoy olvidada Aratispi.

Durante mis rutas por las tierras de Antequera, más de una vez, y tengo que confesar que intencionadamente, procuro que los pasos me lleven hasta el cerro de Cauche el Viejo y poder descansar en las ruinas de la antigua Aratispi. Me llena de vida el poder tocar sus milenarias piedras, los pavimentos de sus estancias, sus sillares, sus  viejas murallas, las cuales de seguro guardan mil historias de sus antiguos pobladores… pero a la vez me lleno de tristeza al contemplar su abandono, su dejadez, su decadencia y ver cómo las autoridades no hacen nada.

 

¿Para que le valió su declaración en el año 1996 como “Bien de Interés Cultural de Andalucía” (BIC)? Hoy en día no cuenta ni con una miserable valla de protección…  abandonada  a su suerte y usada a modo de corral para las cabras del lugar. Expuesta al saqueo y el expolio de aquellos que su único afán es el encontrar alguna moneda sin importales el daño irreversible que causan al patrimonio de todos. 

Imaginaros por un momento la ciudad de Aratispi puesta en valor, con una musealización a pie de yacimiento, con su área de descanso aprovechando el paso de la cercana A-92, conectada a través de rutas verdes, aprovechando la cercanía del Torcal y de la Sierra de Las Cabras, creando empleo y riqueza para Antequera y la pedanía de Villanueva de Cauche.

Os puedo contar que no hace muchos años podías encontrar en las ruinas de Aratispi, columnas hechas en caliza roja del Torcal, capiteles, tégulas,  fustes…  hoy en día  todos estos restos arqueológicos han desaparecido por culpa del expolio incontrolado.

Contaros que a finales de la década de los 80 se realizaron una serie de trabajos arqueológicos en la ciudad de Aratispi que sacaron a la luz diversas estructuras que fueron interpretadas como de producción de aceite. Se trataba por tanto de un  “Torcularium”  en el que se identificaron varias estancias destinadas a la producción y comercio del gran apreciado oro líquido, entre ellas un molino de aceite.

Hacia el año 1700 los vecinos de Villanueva de Cauche empiezan a encontrar números restos arqueológicos (columnas, sillares…) en el cerro de Cauche el Viejo. Entre los diversos restos encuentran cuatro estelas en piedra roja del Torcal con epígrafes romanos, contando la historia de las mujeres y hombres de Aratispi, así como inscripciones en honor a los emperadores Adriano (117–138) y Trajano (98 –117). También podemos leer cómo se refieren a la ciudad de Aratispi con el nombre de “República Aratispitana”. 

Dichas estelas son llevadas en el año 1731 hasta Villanueva de Cauche y colocadas en la fachada de la torre de la iglesia. Todavía hoy en día siguen en el mismo lugar con un estado de conservación ruinoso, ya que están expuestas a las inclemencias del tiempo y a actos vandálicos. Aprovecho para recordar que la iglesia de Cauche está cerrada a causa de grandes grietas en su tejado, con el peligro de derrumbe que conlleva.

Desde mi humilde punto de vista, estas estelas deberían de estar en el Museo Municipal de Antequera para salvaguardar el valor patrimonial de Aratispi.

Ojalá algún día Aratispi, Nescania y Singilia Barba sean puestas en valor para el bien de todos y por la grandeza histórica de la ciudad de Antequera.