El otro día comencé a ordenar en casa, hacía tiempo que no lo hacía. Había muchas cosas que tirar, hay que deshacerse de vez en cuando de cosas viejas que ya no sirven o que has dejado de utilizar. Lo que antes te parecía útil, con el paso del tiempo se convierte en un estorbo.

Fue entonces cuando encontré un álbum de fotos de cuando era niño y me llamó mucho la atención la ropa que llevábamos en aquellos tiempos. Es curioso que, aunque las modas van y vienen, hay muchas prendas que no queremos volver a llevar ni a tiros. A menudo eran cosas que nos obligaban a llevar nuestros mayores. Cosas incómodas para los domingos, que nos hacían sudar y nos agobiaban cuando hacía frío… 

Me gustaría hacer un repaso por aquella ropa que recuerdo que en un tiempo llevamos y que no hemos vuelto a saber de ellas. Quiero empezar por el principio, cuando éramos bebeés y nuestra madre nos colocaba esos calcetines ‘caladitos’ que casi te llegaban a tu pequeña rodilla y que casi siempre eran blancos, no sé por qué...

Luego cuando ya crecías se llevaban aquellos pantalones con parches en las rodillas, que no eran más que aquellos pantalones a los cuales les habías dado un trato horroroso porque eras un cafre y los rompías siempre por las rodillas y tu madre tenía que buscar los parches para tapar el roto. Al final se pusieron de moda. También estaban los temidos gorros de lana que picaban un montón y que eran aliados de aquellos jerseys que no aguantábamos, las famosas cangrejeras para la playa que todos en alguna ocasión hemos tenido unas. Las camisetas interiores Termolactyl... ¿frío yo? Nunca... Los pantalones cortos que sí que eran cortos y que te daba corte ponértelos por si se te veía algo... ¡Mejor no recordar todo esto...!