Siempre han dicho que el desayuno es la comida más importante del día, y es por esto que merezca una mención especial dentro de esta columna; así como aquellos alimentos y bebidas que  tanto nos gustaban cuando éramos niños, ya que algunos de ellos han desaparecido y otros todavía continúan aunque de una manera ‘diferente’.

 

Recuerdo que antes de ir al colegio, por las mañanas, teníamos que tomarnos nuestro vaso de cacao con leche. Y digo esto porque las marcas siempre han influenciado a los niños en su alimentación, y de eso tenían parte de culpa nuestras madres ya que la marca Cola - Cao estaba presente en casi todos los hogares. En segunda posición estaba el Nesquik que tenía la ventaja de no formar grumos y se podía beber con la leche fría sin problemas. 

 

En cuanto a la comida, el bocadillo era la estrella en los recreos  y las variedades del relleno eran incontables. Había quien hacía unas mezclas muy extrañas en ellos: chorizo con mantequilla, chorizo y salchichón (doble dosis de embutido), mortadela con el famoso paté de tapa negra ‘La Piara’ o hasta se mezclaba lo dulce con lo salado, es decir un poco de fiambre con manteca de cacao, que siempre se le llamaba Nocilla, ya que en ese tiempo era la marca más puntera que existía.

 

Los había más simples como los del mollete con mantequilla de toda la vida o los que preferían las sensaciones fuertes como los chicharrones con manteca ‘colorá’ o zurrapa de lomo, entre otros.Por otro lado, estaban los golosos, aunque en menor número, que preferían comerse los típicos pastelitos de marcas como Phoskitos, Pantera Rosa, Boni, Tigretón... o los célebres Bollycaos que cuando salieron revolucionaron los recreos en los colegios, donde había una cosa que aún no ha cambiado: siempre hay más bolly que cao... ¡Qué tiempos aquellos...!