Un cistocele se produce cuando la vejiga urinaria se desplaza hacia adelante y cae sobre la pared anterior de la vagina. De esta manera podríamos entender el cistocele como una especie de hernia que produce la vejiga en la vagina.

Esta situación se produce como consecuencia de la debilidad de los tejidos y de los músculos de alrededor, sobre todo en la zona pélvica. Suele afectar a mujeres mayores de 45 años, tenemos que pensar que el estiramiento y el debilitamiento de los músculos en el parto y la disminución de los estrógenos después de la menopausia son las principales causas que están detrás de un cistocele. 
También la obesidad, algunas cirugías, los embarazos con gran aumento de peso, los partos múltiples y la predisposición genética son motivos desencadenantes del cistocele. Existen tres tipos de cistocele en función del grado de desplazamiento que presente la vejiga sobre la vagina, en el grado mayor puede observarse la vejiga desde el exterior al aparecer claramente por la abertura de la vagina.
Un síntoma muy característico que presenta el cistocele es la pérdida parcial de orina cuando se tose, se ríe, se corre o se realizan esfuerzos. Esto se produce principalmente por la presión que ejerce la vejiga sobre la salida de la orina. El cistocele también cursa con sensación de pesadez pélvica, dolor y micciones intermitentes. Además hay que tener claro que la vejiga en estas condiciones no se vacía totalmente, por otro lado suelen ser mas frecuentes las infecciones urinarias. 
El tratamiento dependerá en gran medida del grado de cistocele que se sufra, incluye la fisioterapia y en casos mas extremos puede ser necesaria la cirugía. Antes de la cirugía se suelen utilizar los pesarios, que son unos dispositivos mecánicos de sostén que se introducen en la vagina para intentar sostener la vejiga. Aun así, siempre nos deberá tranquilizar el apoyo incondicional que puedan prestarnos nuestros seres más queridos.