Como su propio nombre indica, una hiponatremia se produce cuando los niveles del sodio en sangre son bajos, concretamente inferiores a 135 mmol/L. El sodio es un mineral muy importante para la vida, se encuentra presente en multitud de estructuras y de procesos biológicos, también es un potente electrolito. El sodio puede bajar su concentración en la sangre cuando el cuerpo pierde gran cantidad de agua y por tanto también pierde sodio. Esto ocurre por ejemplo en procesos diarreicos, en vómitos, con la utilización de ciertos medicamentos como los diuréticos o tras sudoraciones excesivas. 

De igual manera, el sodio además puede bajar en sangre cuando la cantidad de agua del cuerpo aumenta de manera excesiva, éste es el caso de personas que sufren alguna enfermedad renal o simplemente ingieren demasiada agua. También existen otras situaciones, como pueden ser una insuficiencia cardíaca, grandes quemaduras, el cáncer, algunas drogas de abuso o una cirrosis hepática, en las cuales los niveles de sodio pueden bajar.

En cualquier caso, los síntomas de una hiponatremia incluyen confusión mental, fatiga, debilidad muscular, astenia, dolor de cabeza y en casos más extremos convulsiones. Cuando los niveles de sodio bajan las células tienden a hincharse (edema celular), esto también le ocurre a las neuronas que son especialmente sensibles a los bajos niveles de sodio. Lógicamente el diagnóstico se confirma con la determinación analítica de los valores de sodio en sangre y en orina. 

El tratamiento pasa por la administración de sodio por vía intravenosa e incluso por vía oral y por la limitación de la ingesta de agua. Recordemos que es muy importante conocer la causa que produce la hiponatremia, porque esta afección si no se controla puede llegar a ser mortal. A veces se pueden presentar en la vida situaciones que realmente sean complejas y de difícil solución. No debemos desesperar, mas bien todo lo contrario, tendremos que tener bastante paciencia y fe porque probablemente al final todo se solucionará.