Este año el día de San Antonio probablemente no lo olvidaremos, el miércoles falleció en Antequera un gran amigo y una mejor persona, Agustín Rodríguez Jiménez. Ese entrenador incansable, ese maestro de la vida, ese padre formidable, ese esposo ejemplar, se nos ha ido.

Tuve la gran suerte de conocer a esta excepcional persona a una edad bien temprana, Agustín siempre fue muy conocido en el barrio Girón. Deportista por convicción, recuerdo con nostalgia cuando jugábamos todas las semanas al baloncesto mientras estudiábamos bachillerato. Por casualidades del destino Agustín también fue profesor de mis hijas y entrenador de baloncesto de mi hija la mayor. Qué lujo era su compañía, era un trabajador nato, siempre estaba dispuesto a echar una mano.

Fue un profesional tan competente como humano, nunca olvidaré su gran calidad humana. Buena persona como pocas hay hoy en día, muy comprometido y considerado, hombre de valores, paciente y humilde. Era todo un ejemplo a seguir, tanto para sus alumnos, como para sus jugadores y amigos. Agustín era amigo de todo el mundo, se llevaba bien con todos, era buena gente de verdad.

Siempre fue una persona muy responsable, desde que éramos pequeños, él necesitaba tener la conciencia bien tranquila, por eso solo hacía el bien. Era educado hasta en los momentos más complicados y sobre todo era muy agradecido. Disfrutaba compartiendo, él se daba y entregaba a los demás, tenía una vocación de servicio envidiable. Siempre le confesé mi admiración por él.

¡Agu, te voy a echar mucho de menos, tengo la sensación de estar sufriendo una terrible pesadilla de la que no puedo despertar!Mala jugada nos ha hecho el destino, el día antes de cumplir 48 años, Dios Padre lo ha llamado. Agustín ya disfruta de la compañía de Madre Carmen, estoy seguro que desde allí va a seguir ayudándonos y sobre todo a su familia, a esa joven esposa y a sus hijos, de cuatro y nueve años.

¡Agu, nunca te olvidaremos, gracias por habernos enseñado a ser buenas personas, a ser consecuentes con lo que pensamos, a disfrutar con lo que hacemos y sobre todo por enseñarnos a amar con un corazón bien grande! Gracias, Gracias, Gracias.