El departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad hispalense (Coronada Mora Molina y Leonardo García Sanjuán), hacen ahora un memorial de los agravios sufridos por los dólmenes de Antequera en los últimos dos siglos (ABC de Andalucía 6-4-2021).   Hubieran bastado los veinte últimos años: ¿Quién va a pedirle cuentas a Mitjana por cargarse la primera cobija de Menga? : dos siglos atrás no existía ni normativa ni especialización; sólo afición y, eso sí, poco cemento. Pero ¿y, ahora? 

Pues ahora, mucho hormigón, pocas luces, y el consiguiente “encarnizamiento urbanístico”: caminitos, plazoletas, aparcamientos, centro de visitantes y el edificio promovido en el Llano de Rojas como sede del futuro museo”… al que –dice el periódico–, parece que, por fin, “prestan atención”, advirtiendo (¡indignados!), que es obra de un “constructor de casas adosadas” 

¡Por favor!, ¿seis mil años y ningún asesor para ese pobre lego?  A buenas horas, mangas verdes: ¿pero dónde estabas tú, la Universidad, las Academias, Málaga,  Madrid, la Prensa, La Junta y, toda la Unesco junta? Ese ninguneo cateto no se la hace más que a Antequera. Increíble. 

¿Ahora venís con esas? Aristóteles se exilió de Atenas para que la ciudad “no pecara una segunda vez contra la filosofía” (ya habían matado a Sócrates). Pero Antequera ha pecado dos veces seguidas contra la arqueología y aquí no se ha corrido a nadie a gorrazos. 

Ya puede usted tunear el mamotreto en polvorón, que el pecado es el mismo: ¡Nada se construye a los pies del panteón de mis muertos! ¿Qué cómo lo sé?: Se estudiaba en Primero de Respeto. Y, si a estas alturas te extrañas de que los megalitos estén “cosificados y alienados de su carácter original”, pues tienes un suspenso.