Quiero, dejar un poco al lado las disertaciones relacionadas con el ordenamiento jurídico social, tanto laboral como de seguridad social, para hablaros de una problemática que me estoy encontrando, desde que nuestras vidas cambiaron con la declaración del estado de alarma a mediados de marzo. La pandemia tan agresiva que estamos sufriendo, no solo nos ha cambiado en nuestras relaciones sociales, sino que va a cambiar muchos más aspectos de la vida diaria, que no habíamos ni imaginado. ¿O acaso para nuestros hijos la educación va a ser igual en el futuro? Una vez que se ha implementado, agresivamente, los medios informáticos en la educación, dudo yo que se trate de un recurso que solo ha servido durante un tiempo limitado. Más bien, la formación y la educación, será un hibrido entre lo anterior y lo aprendido a golpe de realidad en este confinamiento.

Pues igual que las relaciones sociales, educativas... no van a ser lo mismo, así va a ocurrir con las relaciones con la administración y los ciudadanos. Es hora de sacarle partido a los recursos y de maximizar el tiempo. Y al igual que ha pasado con los niños en la educación, va a pasar con los ciudadanos y la administración, se va a implementar por las bravas. No me resulta sorprendente, que personas que van a solicitar la pensión de jubilación, desconozcan que es un certificado digital o una clave permanente, sí me asombra que jóvenes que viven literalmente en línea a las redes sociales, llegado el momento no hayan ni si quiera oído que es lo del certificado digital.

Durante el confinamiento, los despachos de los Graduados Sociales, nos hemos convertido en registros de la administración. SÍ, hemos sido oficinas del SEPE, del SAE, del INSS, de la TGSS… nos hemos convertido en oficinas privadas de la administración, por poneros un ejemplo, hemos tramitado más pensiones de jubilación que en todo el ejercicio 2018 y 2019 juntos, tramitando pensiones no solo de Málaga, sino de Madrid, Soria, Tarragona, Valencia, Huelva… se corre la voz y nos hemos convertido en “salvadores” de muchos que veían como las oficinas públicas de las diferentes administraciones permanecían (algunas incluso permanecen) cerradas.

¿Qué pasa con quien se quiere jubilar y no puede? Sin duda, es uno de los servicios que los graduados sociales estamos dando, pero si se da el salto a la era digital, con el oportuno certificado digital las relaciones con la administración van a ser más fluidas y directas.  Si no, aquí estamos los Graduados Sociales para seguir estando al frente y para que los ciudadanos y/o los administrados puedan apoyarse, como ahora en estos momentos en los que las puertas de las oficinas están cerradas.