El escenario estará vacío, desde que el experto don Simón, apareció en televisión, la ansiedad e inquietud, se instaló de forma permanente en nuestras vidas. Será un 28 de Febrero silencioso, obligado a ceder el protagonismo a otra fecha donde pueda ser posible la entrega de las distinciones: los efebos que distinguen a nuestra ciudad, a los sobresalientes de nuestros conciudadanos. Y como humanos que somos, además de dejar claro el pellizco de envidia que llevamos dentro, cuestionamos, si la adjudicación ha sido la más correcta. Todos tienen su mérito. Probablemente, si conociéramos en profundidad a los galardonados, su valía aumentaría de manera considerable. 

Hace bastantes años, el autobús que me traía desde Málaga, sentó a mi derecha una chica joven, risueña y  desenvuelta, podía pasar por estudiante. Apenas iniciado el recorrido, se desmanteló el primer juicio que hice sobre ella. No estudiaba y sus viajes a la capital, eran consecuencia de un Lupus. Como si esto fuera poco, cuidaba de su madre, totalmente dependiente y de un padre que se hacía mayor. Y todo lo contaba con alegría, sin queja. Recién casada y con ansias de ser madre que tuvo que postergar durante algunos años. Le di una pequeña orientación y la agradeció sobremanera, se interesó por conocer mi domicilio y me llevó un regalo que tengo en un lugar preferente. Le devolví la visita y conocí, de primera mano, la situación tan difícil que atravesaba.

Rosi Morón, es esa mujer valiente que hoy es madre de dos chicos extraordinarios, los dos la necesitan, pero Adrián, que tiene otras capacidades, precisa más de sus cuidados  y de una sociedad que siga abriendo puertas para que la integración sea plena. Ésta es la lucha de una madre extraordinaria, trabajadora y soñadora de un futuro mejor. CASIAC está muy bien representada y ha sido capaz de atraer el Efebo, más emotivo. Toda la asociación se lo merece. Y más, si tiene como presidenta a una mujer tan excepcional. Enhorabuena.