Ya son varias las aulas, en nuestra ciudad, obligadas a permanecer cerradas una quincena, por algún positivo de Covid. No hay otra solución, la posibilidad al contagio de nuevas apariciones, de evitar el caos, apenas iniciada la andadura escolar, trae de cabeza a la dirección de los Centros que han multiplicado esfuerzos en un intento de darle el protagonismo a la educación. Educadores, personas vocacionales que a través de las palabras y ejemplos, enseñan a que cada alumno marque su propia dirección, sin olvidar un momento, la urbanidad, cortesía, personalidad, entrega y, a lo largo de toda la jornada, disponibilidad.

Sin embargo, la irresponsabilidad, es un tema de todos, principalmente de los padres, que han de velar por las relaciones de sus hijos menores de edad, y no se pueden permitir que estos, alteren el funcionamiento escolar, por no guardar las debidas precauciones. Y con toda seguridad, algunos contagios no sabrán determinar por dónde han aparecido. Pero es una realidad, y se vislumbra un panorama donde la rotación de apertura y cierre de aulas, va a ser la tónica bastante habitual. 

A estas alturas, nadie pone en duda la mala gestión que, desde el primer momento, ha hecho de la pandemia, los gobiernos. Se andan matando entre ellos para ver quien es el autor de la ocurrencia más disparatada, es algo tan frecuente, que hemos olvidados que, hace pocas décadas, tuvimos una clase política de prestigio que enamoró a toda Europa. 

En estos momentos, de circunstancias adversas, los docentes están dando una lección a la ciudadanía, luchando por que se cumplan, a pie juntillas, todas las recomendaciones necesarias, para realizar, con un mínimo de garantías, su labor. Y reciben pocos aplausos y muchos sinsabores.

Apencar con lo que venga, y lo que viene se intuye, cada vez, más complicado, es lo que ha caído en suerte a los docentes. Es un enorme trabajo que obliga a buscar soluciones: aumentar el personal y contar con una higiene adecuada que obligue al virus a buscar otros lugares donde asentarse, lejos de nosotros, no nos gusta su compañía.