Gracias al trabajo de profesionales inquietos y a El Sol de Antequera, podremos aproximarnos a los datos que la Pandemia ha dejado en nuestra ciudad y  es posible suponer  que han ido bailando a un ritmo similar en toda nuestra geografía. Todas las noticias apuntan que los datos del MoMo (sistema de Monitorización de la enfermedad) del instituto Carlos III, es el que ofrece una estimación más acorde con la realidad de los fallecimientos ocurridos en estos pasados meses, están por encima de la comunicación oficial. 

Un porcentaje elevado consultado en varias fuentes, tiene un denominador común, encuentran el punto de coincidencia en las cifras, y las menos pesimistas, se mueven en una horquilla entre 40 hasta 50.000 muertos más de lo habitual en nuestro país.  Y continúa la descoordinación, sin conocer la causa que lo justifique, entre el Gobierno Central y las Autonomías. 

El único remedio para tener una leve idea de lo que está pasando es  andar rastreando las noticias por varios medios, y aún así, es complicado averiguar la causa del fallecimiento, no habiéndose constatado previamente mediante un test. Es lógico recelar de la información que con la apariencia de veracidad, criterio, explicación razonada de epidemiólogos, se emite por los distintos canales, a cualquier hora del día, tratando de tranquilizar a una población expectante, que quiere confiar en sus políticos, y al mismo tiempo, desconfía que éstos estén ocupados en demasiadas confrontaciones y se olviden que hay muchos millones de españoles esperando respuestas seguras, acciones sinceras y efectivas que sirvan para mejorar la convivencia. Hay recelo entre las Autonomías debido al trato de favor que algunas tienen adherido como si formara parte de su ADN. Temor, por si las promesas se quedan en el olvido o se marean con demagogia para echar la culpa a los adversarios o dineros, que todos manejan en cantidad y pocos son conscientes de dónde sacarlos. 

Esperanza, para muchos infelices que realmente lo necesitan. Habría que disponer de todas las lupas y filtros posibles, nadie debe quedarse fuera y para que no ocurra nada parecido a lo que acaba de suceder en Cataluña con la ayuda al alquiler, que ha tenido que dar marcha atrás por la cantidad de solicitudes presentadas. El Gobierno habrá medido sus fuerzas para que el IMV llegue dónde tanta falta hace y tomará las medidas necesarias para evitar la picaresca. Se habla que las solicitudes estarán al alza, bien distanciadas de las 850.000 familias que estima el Ejecutivo.