Es un lujo. Las expertas y artísticas manos de Felipe, junto con una mente ordenada y educada, para extraer las miles de tonalidades que, con suaves pinceles, hace mezclar y obtener en una vieja paleta con la cual lleva años compartiendo muchas horas de su vida.

Felipe a secas, no necesita más carta de presentación, su arte le precede. Pintor realista que desarolla la imaginación hasta límites insospechados, y crea sus propios montajes que con una primorosa destreza y paciencia inigualables, va dándole forma al lienzo con una fidelidad absoluta. No altera la realidad, la supera y dota de movimiento y buen gusto.

Me enamora la pintura figurativa, y de haber poseído la mínima habilidad en el trazo, es posible que estuviera asistiendo a las clases que imparte en calle Carreteros, llenas de didáctica en cualquier explicación y con tanto dominio del color, que hasta la atmósfera de la habitación se convierte en su aliada. No hay abstración, descuido o prisa, solamente arte, técnica y tiempo.

Me entero en la calle, depositaria de cotilleos, chismes, noticias de interés y de actualidad, que va a ser remodelada la casa de cultura, y que a Felipe alguien le ha comunicado a través de otro alguien, con un poco de más peso político, que a su vez recibió la noticia del escalafón superior, que las clases dejarán de darse en el lugar habitual.

Estamos a mediados de cursos y los alumnos se merecen el mayor respeto cuando eligen un taller que se oferta para el año. Hay que sacrificarse para asistir con regularidad a las clases y todos sabemos que un ensamble perfecto del lugar y actividad, es sinónimo de triunfo. Sin olvidar que Felipe vive, sostiene su economía familiar, de dar clases. Somos conscientes que en Antequera es muy difícil, por no decir casi imposible, que vender un cuadro como los que salen de la mano de este artista, se está convirtiendo en una proeza llena de obstáculos. 

Así que vamos a pensar que si en un futuro cercano, la música llenará la calle Carreteros, los aprendices de pintores con su maestro al frente, dispondrán de una sala amplia, luminosa y bien situada, que saque a la luz tanto arte como haya en las mentes y manos de las antequeranas.