Dos jornadas han tenido las juventudes socialistas en nuestra ciudad. Su papel en las instituciones es garantía de progreso y democracia para el País. Es un hecho que nadie va a discutir ni cuestionar. Sin embargo, llama la atención que en cualquier comunicado, foro, se cuele ”el impacto de la extrema derecha en la sociedad”.

 

No hay que ser muy listo para entender porqué ha cogido tantos vuelos los votantes de Vox, y menos para que los socialistas se hagan  amigos de la extrema izquierda que a su vez, andan desconocidos. En cualquier acto se manifiestan con unas caritas llenas de nobleza, aceptación y deseos locos de arreglar este País.

 

Claro está, con la impronta de ellos. Estos antisistema que querían poner patas arriba la forma de hacer política, ahora se muestran de la más conciliador posible. Llegando hasta el extremo de abstenerse en el real decreto para quitar de en  medio “la república digital catalana”. Y lejos de parecer  un enfrentamiento, antes de iniciar el gobierno PSOE-Podemos, es una forma de no claudicar de sus postulados iniciales. Y aunque en este País haya muchos e importantes sectores temblando, es un hecho que van a gobernar la extrema izquierda con el PSOE. Y digo bien, extrema izquierda porque si los socialistas son la izquierda ¿qué otra cosa pueden ser los de Podemos?

 

Sin quitar un ápice de importancia  a la actuación, más que desafortunada, que tuvo el representante de Vox, Ortega Smith, el pasado día 25. Le gusta estar en punto de mira, siempre sobreactuado y queriendo ser  foco permanente. No solo fue un  insulto a las mujeres maltratadas, también a una sociedad que cimienta sus principios en democracia e igualdad. Verso suelto, nocivo, para la convivencia.

 

Saldrán mucho más, apenas comience a andar el futuro gobierno tampoco empático que nos dirigirá. Por mucho que repitieran que el  97 por ciento de Podemos están de acuerdo en ir de la mano con los socialistas. Esta cifra se repitió hasta la saciedad. Titulares en el canal 24 horas. Poco se escuchó que votó alrededor del 60 por ciento. Los discordantes se obvian. Ésa es la magia que tiene la televisión.