Desde la feria hasta cualquier mínima actividad, y en el plano económico, gastar más es posible y ofertar mejores actuaciones  también, aunque no entiendo que sea necesario un excesivo dispendio para cuatro días de feria. Pero el acto central, ese pregón que sigue convocándonos y que una hora antes de lo previsto llena la acera de antequeranas y antequeranos, que han de guardar cola para poder tener un asiento, debería ser analizado por los responsables. 

 

¿Por qué tanta reserva de asientos? ¿Tiene más derecho a ocuparlo una persona que lleva un rato esperando entrar o alguien que por un lejano parentesco con un edil que acaba de estrenarse lo tiene reservado? Sí es cierto, y ocurre año tras otro que la demanda de público a esos actos está creciendo, y por otro lado se comenta que el Ayuntamiento no quiere pedir más sillas a la empresa suministradora. Por favor, inviertan algo en comodidad, de pie tiene mérito aguantar las dos horas. Y si no lo pueden hacer, no comenten que va a haber seiscientas sillas para animar al público y se encuentren sin sitio.

 

Hay tres hermosas galerías donde poder acomodarse. Tomen nota y traten de arreglarlo y cuiden mejor las reservas que no tenían tantos méritos sus ocupantes.Otros detalles que no tienen nada que ver con el Consistorio y que de alguna manera se tendrían que cuidar. Algunas entradas de toros se  vendieron por duplicado con bastante antelación a la corrida y sin  ningún comunicado por la empresa. No fue algo casual como nos dijeron. Cuando Salvador Távora ofreció el espectáculo Carmen ocurrió también y no había tanta informática.

 

Cambiamos tres veces de sitio como el que se cuela de balde y va de aquí para allá hasta encontrar un asiento que no reclame nadie. Nos acomodaron, pero mi admiración boba y perplejidad se concentraron en los asientos de al lado que eran “ oficiales”. Reservaítos y baratos. Muchas cosas mejorarían si no hubiese tanta dádiva para los políticos. Al fin y al cabo cobran todos, pues que cada uno paguen sus ocios y los de sus acompañantes si están en el paro. Poquito a poco iremos avanzando, al menos la pantagruélicas meriendas del anterior “jefe” local pasaron a la historia.