Cada semana, un grupo de colaboradores de los distintos medios locales, se esfuerza y preocupa por dar una visión de nuestra ciudad, no siempre la que les gustaría, pero sinceramente la vemos al día de hoy muchísimo mejor que años atrás. La autenticidad no ha desaparecido. Los cambios sociales, el concepto de vida que se expande entre la juventud, sus cambios de valores, enormes inquietudes, son los determinantes de la ciudad que tendremos en el futuro.

 

Gustará a unos y menos a otros, pero desde estas líneas que no garrapateo porque no tengo pluma, sino una maquinita delante de mí que me impone el modelo de letra, hay gustos para todos. Y cada día me convenzo que la grandilocuencia y elevación sin escalones de los políticos,  donde les toque estar, en primera línea o retaguardia, depende de nosotros. Si a cada subida de tono saliéramos en defensa de la ciudadanía, al mínimo atropello le diésemos la espalda y a la subida de sueldos, una manifestación de verdad, que les hiciera recapacitar, las cosas serían de otra manera.Pero callamos, rajamos en petit comité, tanto que se podría romper hasta la lona más fuerte, y tragamos.

 

Y en eso somos un ejemplo generalizado de imitación. A poco que ojeemos el panorama nacional, España, anda sin capitán que pilote y más incertidumbre que los barcos que tanto se hacen notar para llegar a puerto  con un puñado de migrantes. Desde el posible presidente hasta el último diputado, unas largas y felicísimas vacaciones. ¿Quién habla de ironía o malos gobernantes?