Aún nos dura la euforia de los resultados municipales, y es posible que la alegría se quede en nuestra ciudad durante mucho tiempo. Los próximos cuatro años se esperan que sean decisivos en el empuje de cara al turismo, a inversiones, que la hagan más competitiva y dinámica. La apuesta por el Puerto Seco puede llevar su nombre y actividad muy lejos de nuestras fronteras, y ¡cómo no! alcanzar un mayor nivel de vida que posibilite el bienestar de sus habitantes.

 

Pero también hemos de tener en cuenta la letra pequeña. La que nos dice con claridad las contradicciones a las que nos veremos abocados si no sumamos los esfuerzos de los vecinos en la misma dirección. Si queremos una ciudad limpia, la tenemos que cuidar. Un ocio que llegue a todas las edades, requiere una amplia participación. Unos barrios impolutos no se consiguen solo con los empleados municipales. El éxito de una ciudad es la suma y todas las fuerzas del consistorio han de pensar que tienen que trabajar estos cuatro años arrimando el hombro y luchando en el mismo frente. No valen los Plenos de ocho horas para no llegar a ningún lugar nuevo, ni siquiera a mejorar en el que se está.

 

La respuesta de la ciudadanía con respecto a su gobierno municipal ha sido clara, rotunda, no admite discusión alguna. Pues ahora a la oposición no le queda más remedio que acatar las decisiones de los ganadores de la mejor manera posible y colaboradora, para intentar que en un futuro que se presume muy lejano, pueda aspirar a gestionar el municipio. 
Ha sido un buen trabajo de los populares y su cabeza de lista. Y la gente ha corroborado la tendencia que se presumía ganadora. A las tendencias hay que prestarle la atención debida y dejarse de emborronar por cuatro aptitudes infantiles que solo conducen a mostrar las cartas tan malas que han tocado en el reparto.


Los ciudadanos son más inteligentes de lo que piensan los políticos y bastante menos manejables, observan detenidamente el funcionamiento de su ciudad, estado de los dineros públicos y la ausencia de disparates, como los más de 3.000 euros que gastaba su antecesor en la merienda de los toros, y apuestan por la realidad y tener los pies en el suelo. Y este alcalde que tendremos muchos años pisa firme y con proyectos de futuro bajo el brazo que mejorará su “Siempre Antequera”.