¿Tan tontos nos ven? ¿ Es posible que a los ojos del Presidente seamos un pueblo sin una pizca de sesera, aborregados y conformistas? No cabe mayor desprecio. En primer lugar a más de la mitad de Cataluña que queda ignorada y excluida, y por ende, a todo el resto de la ciudadanía. El triunfo es de los independentistas, anticonstitucionales que Sánchez necesita para aprobar los presupuestos.

La señora Calvo no sabe y tampoco quiere explicar con nitidez el atrevimiento de las exigencias del bloque nacionalista. Parece ser que además de que éstos retiraran las enmiendas a la totalidad de los presupuestos; en la mesa donde el relator tendría una papel determinante,  habría que incluir un plan de trabajo donde se recogiera el derecho de autodeterminación. Según la portavoz Elsa Artadi.Y nosotros seguimos hablando de Venezuela, donde las entradas de fronteras de ayuda humanitaria se cierran por camiones mandados por Maduro. Atrincherado en el poder sin razón alguna que lo justifique, la imposición y la fuerzas son las únicas herramientas de las que dispone.

Aquí, el ansia de poder continuar unos meses más, nos va a hacer pupa durante mucho tiempo, si es que en algún momento pueda ser irreversible. Los socialistas juiciosos deben estar pasándolo mal, no porque haya elecciones cerca si no por se tiran por la borda las ideas del socialismo que han traído a España un bienestar, impensable antes de la transición. Felipe González se estará llevando las manos a la cabeza viendo con estupor cómo se ha deteriorado el PSOE dinámico, avanzado, solidario y constitucional.

Tanto, que Alfonso Guerra que parecía a su lado de extrema izquierda, hoy, igual que entonces, es un defensor de la unidad de España por encima de cualquier reivindicación política. Políticos de talla que pasaron a la historia.Hacerle  frente no es ir a la calle a manifestarse. Tiene que haber vías políticas por las que frenar esa locura. Sánchez no se va a rendir fácilmente lo dice el libro que ha sacado estos días, que no es casualidad, y la Constitución puede ofrecer respuesta a ese exceso de ambición que nos empuja a los brazos de los se quieren ir. ¿Pero qué puñetas pasa? Si nos queremos quedar. ¿Por qué hemos de hacer caso de un Presidente que nos mal vende por un plato de lentejas? Puede que continúe en el poder, pero sin el respeto de muchos constitucionalistas que asistimos atónitos a tejemanejes muy peligrosos.