José Luis Ruiz Espejo ya no es el delegado de gobierno en la provincia. Ahora se prepara para ser uno de los 109 parlamentarios andaluces. Y lo conseguirá, es el número uno por la lista de Málaga, por muy mal que le vayan las cosas al PSOE, que según todas las encuestas va a ser ganador.

Otra cosa es conseguir la mayoría que le permita el gobierno en solitario, ahí puede haber algún escollo difícil de superar. Puede quedarse en parlamentario. En ese caso se irá difuminando una imagen que nos está acompañando día y noche en todos los medios de difusión provinciales, locales, comarcales, en cualquier acto por poca relevancia política que tenga. Es decir, No hay prensa completa sin aparecer su foto. Y si bien lo hemos visto, casi siempre, demasiado serio, es seguro que quien lo releva en el cargo, no llamará mi atención ni fijará mi vista más de un breve segundo.

A José Luis lo conozco de bastantes años atrás, y me parece un hombre formal que habrá tenido que aguantar lo suyo hasta verse encabezando el PSOE provincial. Quizá su seriedad viene de no dar tregua a ninguna de las sensibilidades de las que se ha visto rodeado.¡Y quién sabe si lo tendremos de Consejero! Antequera podrá contar con su ayuda que en estos momentos, y debido a su carácter de futuro elector está totalmente anulada, ya nadie se puede dirigir a él, este tiempo de impasse no tiene  capacidad de respuesta ni soluciones a tantas peticiones que le llegan.

Se corre el riesgo de perder poder cuando no se manda ni se decide, y hay convenidos que sólo están cerca cuando esperan recibir, aunque sea el beneplácito, de sus superiores.  Desde estas líneas pedirle que ponga toda la ilusión y empeño posibles. Y aún sabiendo que mi voto no lleva la misma dirección y deseos que el suyo, siempre me ha resultado grato contar con su afecto.