La religión no será evaluable. Esto que acaba de decir la ministra, junto con una reforma de la ley educativa, parece que va a ser aplicable en un tiempo cercano. No sé el eco o la aceptación que tendrá en comunidades autónomas donde tienen cedidas las competencias en Educación.

En principio, lo que se pude interpretar como un derecho a la libertad de cada cual a la hora de elegir cultura religiosa o civismo, no parece algo descabellado porque de alguna manera iguala a todos los alumnos en el territorio nacional. Bueno, excepto a los de Cataluña que van a su aire y de momento parece que no los va a frenar nadie ni sin “cortapisas” ni con ellas por muy alto y claro que hable la Vicepresidenta.

Pero volviendo al tema, si la cultura cristiana no tiene valor académico, se dejará de lado y habrá continuas peticiones de padres en esta dirección, por lo que los colegios concertados pueden perder su ideario. Además, detrás de la religión no solo hay alumnos que comienzan a emprender la vía de valores que durante muchas generaciones ha sido la fuente de la que  nos hemos enriquecido personalmente, hay personal educativo específico para la materia, textos, seminarios, apoyo a las parroquias, cofradías, catequesis y un sinfín de pequeños actos solidarios bajo el paraguas cristiano, que culminan en la gran aportación que hace la Iglesia a la comunidad : Las Cáritas sosteniendo y amparando situaciones límites que no se dan en ningún otro colectivo social.

No es la religión el opio del pueblo, como dijera Carlos Mark, es cultura y valores con los que nos podemos identificar en mayor o menor grado y que nos van a acompañar a lo largo de nuestra vida. Y es cierto, que no se ha mencionado quitarla, decir que no sirve como asignatura de la que hay que rendir, es suficiente para quedar relegada. Se cuece mucho en las trastiendas de los gobiernos con aciertos o sin ellos. Los ciudadanos los hemos de aceptar sin posibilidad de réplica. No hay vuelta atrás, se trata de educar a la ciudadanía para que piensen en la dirección que quieren sus gobernantes, así es más fácil dirigirlos. Y mientras el PP se debate por los personalismos. ¡Con lo que hay que hacer!