Un diputado nacional socialista, por la circunscripción de Málaga, se desplazó días pasados a Antequera para contactar y comentar con su grupo político, las necesidades y “ falta de inversión de Rajoy” en nuestra ciudad. Y la conclusión es que Antequera necesita añadir a los más de sesenta que actualmente tiene, otros cincuenta policías nacionales. 
 
Puede que no ande muy descaminado y que efectivamente para que se garantice la seguridad de manera real se hace necesario aumentar los efectivos. Pero resulta muy curioso que no saliera de sus labios ni una sola palabra en materia de educación o sanidad. Claro está, estas dos últimas competencias pertenecen a la Junta, a los suyos, y no estaría bien con las elecciones acercándose, y las relaciones con su secretario general en entredicho, por no decir tocadas, desviarse un milímetro en sus planteamientos personales. Así  que a generalizar y a derribar el gobierno de Rajoy que parece resistir mucho más que los mismos peperianos pensaban ni en sus previsiones más optimistas.
 
Que hay que dar una solución al cuartel, no le pasa desapercibido a nadie. Pero los dineros no son chicles y sostener tanta manifestación reivindicativa cuesta mucho a la bolsa común. Y a mi juicio lo de menos es averiguar si a estas manifestaciones se acude porque los consistorios ponen autobuses gratuitos. Yo todavía no sé de nadie que pague su billete para ir a una manifestación o mitin. 

Pero sí sé que en el tema sanitario hay muchas deficiencias y atrasos en consultas de especialistas que sufre la población, y se siente indefensa por más quejas que a la Junta les llegue. Hasta morir un joven por falta de atención en una sala de espera. Faltan facultativos pero ningún político viene para hacerlo notar. 
 
Y en materia de educación, habría que preguntar si van al día, que lo pongo en duda, el tema de las subvenciones en los concertados, teniendo en cuenta el ahorro que le supone a  la Junta el alumno concertado respecto al público. Todo parece necesario y la labor de un político es desvivirse por el bien común. Sin olvidar las prioridades. Y ahora la mayor y más grave está en Cataluña. Y no saben estar a la altura, unos con indiferencia, otros contando sus votos y el Gobierno entre dos aguas sin contar con apoyos para poderlas unir. El resto se resuelve sin que venga ningún político a decir lo que todos vemos y sabemos.