Y mira por dónde en su primera edición fue a parar al Centro de Transeúntes. En aquellos momentos recibimos los voluntarios bellas palabras y reconocimiento de gratitud a la ciudad como acaban de otorgarle a la ONCE. El alcalde comenta “porque hacen una labor absolutamente encomiable” . Creo que sus palabras están cargadas de razón. Pero también otras que se están obviando.
 
Cuando prestaba mi colaboración en el Centro de Transeúntes, acudía el domingo por la tarde. Hacía las anotaciones pertinentes antes de pasar a la cocina. Siempre acompañada de Carmelita y Lela, dos amigas que gozo de su considerable aprecio. Aquel día estaba el Centro un poco más revuelto que de costumbre, camas desbaratadas, muchas sábanas tendidas y la sensación de haber pernoctado bastantes, cuando la realidad nos descubrió que solo habían estado dos. 
 
En la papelera había una carta medio tachada y arrugada que yo conservo como un tesoro al valor espiritual. Data del 4- X-2012 y comienza “hoy domingo día del Señor, he tenido una experiencia maravillosa, sin ironía. Al entrar como cada día, de lunes a domingo, por la mañana, me he encontrado a dos hermanos (transeúntes) uno joven, otro mayor. El mayor era Antonio.
 
Y cuál era mi sorpresa que se había hecho sus necesidades, esparcidas desde la cama hasta el servicio. Al ver la situación tenía dos opciones, dejarlo lleno de mierda y dejar la habitación hasta el servicio llena de mierda y solamente dar el desayuno y marcharme o ser Menor. Decidí ser Menor: dar el desayuno a los dos, desnudarle, ducharle y vestirle, limpiar el piso y poner lavadoras y tender una puesta anteriormente. Hoy hermanos me he sentido Franciscano Menor a pesar de los problemas”. La firma no interesa.
 
 Esto sí que es una labor impagable la que los transeúntes han brindado a esta magnífica ciudad. Ahora cerrado porque la policía y quienes los dirigen no quieren problemas, podrían haber elegido otra profesión y dejar el campo libre a los que se mojan de verdad con la sociedad. No es un cuento, es una reflexión de Navidad.