Casi finalizado el artículo que iba a enviar para el Especial de Feria, le cambio la trayectoria y lo guardo en esa nube tan recurrente donde le pedimos continuamente que sea la depositaria de nuestros desvelos, ideas, trabajos o sueños. No me gustó, perdón, no me gusté, quizá un poco banal o aniñado, no ha pasado la criba de mi crítica, que siendo bastante endeble, no aguantó la referencia a una feria que está a la vuelta de la esquina.
 
El cambio me lo sirvió en bandeja ese tren rojo que acaba de aparecer en nuestras calles, dicen que de firma inglesa, es lo de menos, lo importante es que va a revolucionar nuestra forma de hacer turismo por la ciudad. ¿Y qué tiene que ver esto con la feria? A mi parecer, mucha. Esta ciudad vale su peso en oro, del bueno, de veinticuatro quilates, pero seguíamos sin poder comunicar su belleza en toda su extensión. Y la feria es una ventana de par en par por donde hemos de asomarnos, y el tren nos hará más fácil y placentero el recorrido. 
 
He utilizado, más de una vez, el tren turístico que hasta ahora hemos tenido. Una grabación mal sonora y peor controlada en sincronía con el edificio que en ese momento se nos mostraba, acababa en un viaje divertido y anecdótico, pero nada informativo. Pero todo tiene arreglo y este tren ha llegado a rescatar nuestro arte y a través de audioguía va a informar a sus viajeros de las bellezas que nos rodean. Vamos a dejar que las piedras hablen y sepamos valorar la categoría de ciudad que nos cobija. Y mejor momento impensable, la antesala de la feria, cuando comienzan a llegar los de fuera que cada año nos visitan, a sucederse una actividad tras otra, preparando el terreno propicio para los festejos y donde el salto cualitativo en turismo nos beneficia a todos.  
 
La feria es gente, calle, atracciones, jolgorio y música. Y necesitamos que esa gente tenga un amplio abanico de posibilidades y esté deseosa de compartir unos días que siempre quedan en la memoria del recuerdo. A todos nos hace felices la feria. Y si encima, nuestros visitantes, que van en aumento, y es de agradecer con la calima que cae, se llevan lo mejor de Antequera, su gente y arte, en el corazón, es la más eficiente propaganda.
Es un momento idóneo para empujar todos, como los costaleros que van apiñados bajo el