Ha llegado a Antequera sin apenas anunciarse. La avanzadilla que debía abrirle el camino y pregonar sus creatividad literaria quedó enmudecida contemplando cómo se prepara la ciudad en la víspera de su patrona. Los Remedios estaban de fiesta y se olvidaron del escritor y de sus 16 personajes que evidencian y muestran al genio, y que la historia no hace más que engrandecer.

 

Aunque es posible visitar Santa Clara, la disertación sobre la obra que dio la comisaria de la muestra, apenas contó con asistencia de público.Algo parecido se volvió a repetir el pasado domingo. La orquesta sinfónica provincial de Málaga ofreció en el Teatro Torcal un  brillante concierto lírico con piezas conocidas. Soprano y tenor muy entregados que hicieron el disfrute de los pocos asistentes que acudimos. Hay que preguntarse cómo es posible que ocurran en pocos días estas desganas ante la escasa oferta de actividades atractivas  que pueden interesar a un gran número de antequeranos, y que se vean abocadas a su dilatación en el tiempo o desaparición por la falta de respuesta del público. 

 

También puede ocurrir que la falta de publicidad sea la causante de estos descuidos que propinamos a quienes nos visitan. Y apurándonos un poco, podremos quizá encontrar la respuesta y tengamos que aprender que la coincidencia de actos, que por interesante que sea el de tipo cultural, siempre se va a ver ensombrecido por el religioso.Reconocer que Antequera lleva en su ADN las procesiones no es descubrir nada.

 

Y todo cuanto se mueve alrededor de ellas, novenas, triduos, misas votivas... acapara la atención de muchos vecinos, y muchísimas más vecinas, todo hay que decirlo. Y dado que casi las mismas personas son las que se mueven  en la esfera social. El descarte está servido. Desde la Concejalía competente habrá que buscar maneras de no coincidencia o formatos publicitarios más atrayentes que muevan a la asistencia de los actos. Fue una lástima el de Cervantes e igual el concierto, que supo a poco y que hemos tardado un año en volver a disfrutar.