Suelo ojear la prensa local el mismo día de la entrega y la releo, a los tres o cuatro días, por si alguna noticia de interés la he pasado de puntillas. Cosa que ha ocurrido esta semana. Afirman Ruiz Espejo y Francisco Calderón “que la Junta perjudica a Antequera”. En un corto comunicado, sin entrar en muchos detalles para no ofrecer datos que puedan ser contradictorios, ambos políticos reiteran que esta ciudad ha perdido más de la mitad de los fondos que había recibido en 2018. No parece muy convincente que un cambio en la dirección política de la Junta haya infringido un castigo tan severo a Antequera, cuando la sintonía entre sus dirigentes y nuestro Ayuntamiento es de una cordialidad casi familiar. Y si es, tal como lo cuentan, que expongan todos los detalles y hagan un parangón entre los dos años comparativos. 

Otra cosa distinta es que la crisis que estamos padeciendo, agravada por muchos factores, nos haya obligado a recoger velas, por consiguiente menos pesca y menos reparto.  Sinceramente, el funcionamiento de la Junta está resultando más eficaz de lo que se esperaba en un principio,  dada la dependencia que se tenía del partido socialista y tantas redes entretejidas en cuarenta años sin rival. Y el cambio ha sido, no solo beneficioso y necesario, sino también bien acogido. Un presidente que está dando la talla y realizando un esfuerzo admirable por recuperar cuanto antes lo que el virus ha barrido en tan poco tiempo.

También es cierto que la Junta está apostando por resolver el problema de aguas que están sufriendo varios pueblos de la comarca, y que en tiempos del PSOE estuvo en boca de todos sin soluciones.  Hay más que palabras. Importantes cantidades asignadas al proyecto. Conviene dejar margen de actuación hasta agotar todas las vías.  Si Iznájar puede ser la solución, todos juntos por conseguirlo. Cuesta trabajo admitir, aunque está sucediendo, que cuando se está en la oposición, duele saber que otros son capaces de hacerlo bien. Andalucía es un claro ejemplo.