Siempre me gusta escuchar a los pesos pesados del periodismo de otras épocas, sobre todo, en este tiempo en el que hemos perdido el norte en esta profesión. Entre muchos de ellos, he escuchado a muchas veces a José María García, con quien he podido o no estar de acuerdo con su trabajo, como durante estos días.

Sin entrar en demasiados temas casposos, su comentario sobre el fútbol femenino sobre cuál era el porcentaje de jugadoras de Primera que eran capaces de llegar con un disparo desde el córner a la portería ha sido un verdadero revuelo. Tanto que tuvo que matizarlas unos días después, pero volvió a liarla: “El fútbol femenino es mentira en su organización; yo admiro el fútbol femenino pero no me convence porque han empezado a construir por el tejado”, señaló con referencia a que se tenía que “haber formado a la cantera” con la mirada puesta en la huelga indefinida de dicho colectivo. 

¿Qué decir a todo esto? Pues que todo se debe cambiar, y especialmente, se tiene que modificar esa conducta. El fútbol femenino se trabaja desde hace muchos años en las canteras deportivas y es una labor que realizan distintas entidades que no dudan en apostar por las chicas igual que lo hacen por los chicos. Este esfuerzo ha tenido una buena progresión, lenta, más lenta que en el caso del masculino, pero que está danto importantísimos frutos como bien demuestran los trofeos que está logrando el Fútbol Femenino en España. Ir a la huelga, es totalmente necesario y no, NO ES UNA MENTIRA, es una realidad que se debe buscar para el presente, pero especialmente para el futuro para que el día de mañana esas niñas que comienzan a dar una patada a un balón en sus casas, puedan tener un trabajo profesional y en las mismas condiciones que el de esos niños que también patean la pelota.