Querido lector: Teníamos esta pequeña sección un poco abandonada, mi diario de a bordo se ha visto frenado en seco por un tiempo que es mejor dejar en el pasado y no removerlo, pero llegan ahora otros días, la Cuaresma y con ella, la Semana Santa.
 
En nuestra Redacción es un tiempo que se vive de una manera muy especial. Para los que disfrutan y se sienten cofrades hasta la médula, estos días son de mucho trabajo, pero en el fondo llenos de un sentimiento que en muchos ámbitos falta. No es de extrañar que nada más pisar nuestras instalaciones se escuche de fondo alguna marcha cofrade, y es que si no es nuestro Redactor Jefe o nuestro corneta metido entre montones de fotografías, al resto no se nos pasa por la cabeza poner esa música.
 
Para los demás estos días de preparación son más de pena que de gloria. Al trabajo que habitualmente tenemos, que no es poco gracias a Dios, se suma la edición de nuestro Especial de Semana Santa, casi trescientas páginas que hay que preparar en medio de cada edición semanal. ¿Saben lo que eso significa? Pues que el estrés que padecemos es inmenso y mucho más, cuando no te apasiona nada el tema.
 
Joaquín Torreblanca y servidora nos metemos de lleno en el diseño publicitario, gracias al cual podemos sacar este trabajo a la calle para que todo el mundo lo disfrute. 
 
Mi compañero Miguel Ángel, es un ir y venir de visitas a comerciantes, llamadas y fotografías, porque todo tiene que salir a la perfección.
 
Para nosotros la Cuaresma es un auténtico período de abstinencia de estar con nuestros seres queridos, un tiempo que luego tiene su recompensa, aunque luego se convierta en algo peor, la Semana Santa. Ahí el tiempo de descanso es tan breve, que mejor ni pensar en que quedan menos de cuarenta días para que llegue.
 
Si quieren animarnos una tarde o una mañana, lo mejor es hacernos una breve visita acompañados de algún dulce, que en estos días de trabajo desbordante se agradece, aunque luego nos cueste bastante quitarnos los kilos de encima.
 
Por lo pronto, lo sentimos mucho querido lector cofrade, pero pensar en todos los actos y demás que se nos vienen encima, nos da un poco de repelús.