No se asusten, pero no estén tranquilos, los caminantes se están acercando. Gracias a "The Walking Dead" podemos utilizar este calificativo de "caminantes" al ser humano en su última esencia, cuando la parte más animal de nosotros mismos nos lleva a destrozar al otro, a comernos sus entrañas y no dejarle escapar, en éso nos estamos convirtiendo.

No llevamos carne putrefacta encima. No vestimos con harapos por la calle. No vamos arrastrando los pies y guiándonos por el ruido y el olor. No, nada de eso, pero sí que llevamos otros carteles puestos.

Somos seres que por encima de todo buscamos nuestro propio provecho, pasando por encima de los demás. Pisoteando nuestros valores, nuestra libertad de expresión, pensando que lo que hacemos es lo mejor de todo. Nos mostramos intransigentes con los demás, y no miramos que nos alimentamos del ser humano para que nuestro ego vaya creciendo momento tras momento.

Estamos deseosos de hallar ese pequeño resquicio por el cual colarnos y salir victoriosos. Arrasamos con todo, y lo peor, arrasamos con todos. Hundimos al hombre hasta verlo convertido en despojos de lo que un día fueron. Da igual quién seas o de dónde vengas; si no te paras acabarás siendo uno de ellos.

Lo más triste es que todos en algún momento de nuestra vida, somos así. No nos importan los problemas, las consecuencias de nuestros actos o el daño que podamos provocar en los seres queridos. Somos seres predecibles en nuestros actos, regresa nuestra parte animal. ¿Cinismo? No, realidad.

No hay nada de disparate en estas letras, estamos construyendo una realidad paralela a la que nos muestran en la serie. Unos intentan salvarse en un mundo en el que temen por su vida. ¿Acaso no realizan eso día a día cientos de personas en este mundo? Personas que no tienen nada, que intentan sobrevivir en un mundo creado al antojo de unos caminantes, que a mi juicio, son mucho peores que los que aparecen en la serie. ¡Tengan cuidado, somos caminantes en ciernes!