Hace unos meses, el pasado viernes día 19 de enero, en el salón de actos de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera, tuvo lugar la entrega del material sonoro que yo había recopilado durante más de cuarenta años, recorriéndome, solo, decenas de pueblos de toda Andalucía, sobre todo de Málaga y preferentemente de la Comarca de Antequera. 

Fueron más de doscientas cintas de cassettes, digitalizadas por un compañero, profesor de inglés, que dio su discurso de entrada a la Academia titulado: “El Archivo Sonoro de Juan Benítez: Recopilación, digitalización, contenido e integración con otros archivos”.

También entregué un pendrive con todas las cintas  digitalizadas y un CD con 86 bailes de corro recopilados por mí en el año 2006 como homenaje a mi pueblo, Cuevas de San Marcos, en la celebración de su 200 aniversario de la independencia de la ciudad de Antequera, de la que fue Dehesas de Belda desde la época de Juan II. No hice entrega de mi material bibliográfico, porque de algunos libros carezco de ejemplares y, sobre todo, porque al estar ya en la Academia las bibliotecas de Juan Alcaide de la Vega, de Antonio Del Bello, de Francisco López  Estrada, Antonio Parejo Barranco, Manuel Cascales Ayala y a punto de donarse la biblioteca de José Antonio Muñoz Rojas, poseedores todos de mis libros, serán ya, como mínimo, seis ejemplares que existen en la Academia de mi obra escrita. 

Dejo aún pendiente de clasificar y de estudiar todo el material documental, nunca rompí un papel que se me entregase, y tengo pendiente de analizar casi un centenar de “Romances de Ciego” que serán publicados en breve en El Sol de Antequera. También queda por publicar un libro que preparo: “El tratamiento de la suegra y de los nombres propio de personas en la literatura de Tradición Oral”, así como cualquier cancionero y romancero de más de diez pueblos que lo tengo preparado por si alguno de ellos se decide publicarlo: Ardales, Villafranco del Guadalhorce, Villanueva del trabuco, Alameda, Villanueva de la Concepción, Villanueva de Algaidas, Puerto Lope, Siles...

Afortunadamente, tengo buena memoria y aún recuerdo cómo y cuándo empezó mi afición a la literatura oral: Transcurría el curso académico 1970-1971. Yo impartía clase a un grupo de alumnas, en esta época, en el Instituto Pedro Espinosa, aunque era mixto, las niñas estaban en una planta y los niños en otra y las clases nunca fueron mixtas, hasta pasados unos años. Era un curso complicado, aún lo recuerdan ellas cuando aludimos a él, y no sabía cómo motivar al grupo a leer y a comentar los textos literarios. 

Yo, recién terminada mi carrera y con toda la ilusión del mundo, seleccioné un famoso romance, el “Romance del prisionero”: “Que por mayo era por mayo cuando face la calor…” que tantos comentarios había suscitado entre los amantes de la literatura. Cuando comprobé que nada les decía y que su interés era nulo, les invité a que ellas recopilasen algún texto recogido de viva voz de sus abuelas o vecinas. 

Al día siguiente, una alumna me trajo, escrito a mano, sin signos ortográficos, con faltas de ortografía y sin atenerse a la métrica que le correspondía, un romance que lo tituló: “SENTADITA EN UNA MACA” que le había cantado su abuela. Lo transcribo tal cual se me entregó, aunque en letra de ordenador, gracias a que aún conservo el original manuscrito.

“Sentadita en una maca

paso yo mi noche y dia

y siento rodar los coches

no vienen en busca mia. 

me perdites soladron

y a mi padre deshonrates

y para mayor dolor

un hijito me dejates

no llores hijo del alma 

que a tu madre le da pena 

que digan que llora un niño 

en casa de una soltera

eso me sucede a mi

mi felicidad perdi

de lastima que me da 

naide te quiere mirar 

el niño ya tiene padre 

ya no la criticanaide”


Las risas de las demás compañeras fue grande, cuando yo les entregué una fotocopia del texto, para que siguieran mejor el romance cantado y recogido en una cinta, pero, como yo les había dicho muchas veces antes, la alumna que aportó el romance, rió la última cuando  hicimos en clase un estudio del mismo. Una semana entera, las clases de lengua y literatura eran entonces diarias, dedicamos a estudiar la ortografía, los acentos, la métrica, la rima, las figuras retóricas, el léxico, los vulgarismos, etc, empezando por el título que tanta risa les produjo, porque “maca” existía en el diccionario: Maca: (afér.). f. coloq. p. us. Hamaca (sic). La ignorancia es tan atrevida que llega a provocar risa indebida que luego tienen que rectificar.


La motivación para iniciar el proyecto

Este hecho, me motivó para, primero yo solo y sin metodología alguna, y luego a instancias del Centro Andaluz de las Letras, los Centros de Profesorado de toda Andalucía, el Centro Andaluz del Libro y la Delegación de Educación de Málaga, ya con metodología que íbamos publicando los pocos que nos dedicábamos a esta labor,  me recorrí infinidad de pueblos de toda Andalucía. Aprovechaba para publicar, o al menos los dejaba en la biblioteca pública, los cancioneros de cada pueblo que encuestaba, impartía cursos a los profesores “Aprovechamiento didáctico de la literatura de tradición oral” solía titularlo y conseguí, incluso que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, ofertase a los alumnos de Segundo de Bachillerato una asignatura optativa que se tituló “Literatura Culta y Oral en Andalucía”. A través de los Centros de Profesorado de toda Andalucía, fui concienciando a mis compañeros de la necesidad de recopilar este rico material que se perdía, como ya ha ocurrido al morir las personas que lo vivieron,  y lo útil que era para el aprendizaje vivo de nuestra lengua y para lograr la participación de nuestros alumnos y provocar su interés. Incluso gané un concurso de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para publicar un libro que fuese guía, así lo expresé en la Introducción, para los compañeros y me atreví a sugerirles algunas ideas y métodos para recopilar y analizar el material. El libro se tituló: “Cancionero y Romancero Popular de Málaga y Provincia”, publicado por la Editorial Aljaima y enviado por la Junta de Andalucía a todas las Bibliotecas Públicas de Andalucía y a cuantos centros docentes lo solicitaban.

Desde entonces, han sido muchos los libros que he publicado, creo que doce, infinidad de artículos en revistas especializadas, años enteros con una página semanal en el Semanario El Sol de Antequera, bajo distintos títulos genéricos, la revista Puerta Nueva, Talleres Didácticos, de la Junta de Andalucía, Estudios Antequeranos, Revista  Rayya, Andalucía Única...

Toda esta larga historia de investigación, tiene otras explicaciones. Fui, durante once años, Profesor y Secretario del  entonces Instituto de Enseñanza Media “Pedro Espinosa” que recibía   alumnos de 19 entidades de población de Antequera, del sur de Córdoba y norte de Málaga. Luego Director del llamado “Instituto Número Dos” de Antequera, más conocido como “Instituto de los pueblos”, y, definitivamente y gracias a mi propuesta al claustro de profesores, “Instituto Pintor José María Fernández”, desde el año 1981 en el que se celebró el Primer Centenario de su nacimiento. 
(Continuará)