El Periodismo (en mayúsculas) vive tiempos convulsos. Tanto, que hasta el más apasionado de este mundo se plantea abrir otros caminos si el agua sigue llegando al cuello. Pero hay momentos de oasis, donde todas las dudas se resuelven. Donde la ilusión vuelve, como aquel niño que desde pequeño ya soñaba con presentar un Telediario, escribir en un periódico (en papel, a poder ser) o locutar algo en la radio, como si de Iñaki Gabilondo se tratase.

Precisamente, este martes 29 de octubre de 2019 pasará a la historia de mi aún inexperta vida como uno de esos días inolvidables. El periódico El País me dio la oportunidad de visitar la Redacción en la que trabajan decenas de profesionales, para posteriormente tener un desayuno con el periodista Iñaki Gabilondo, al que acudimos casi una veintena de personas.Pasadas las 9,30 horas, crucé aquella pared del edificio central del diario, ubicado en la calle Miguel Yuste de Madrid.

Disfruté como un pequeñajo entre los pasillos llenos de ordenadores, donde se forja la actualidad diaria y al que aspira tanta gente. Aunque lo mejor estaba por llegar.En una coqueta sala con cafés, dulces y zumo, nos esperaba él: ¡el gran Gabilondo! Entre los temas a tratar, la situación del Periodismo, la polarización de la política y la ciudadanía, y el estado actual de Cataluña... ¡Fue todo un máster de Periodismo y Política!El bagaje del periodista nacido en el País Vasco es indiscutible: su labia, su conocimiento de los temas a tratar y su experiencia en este mundo nos hicieron ver lo importante de los medios para seguir contando lo que interesa a la ciudadanía.De toda la jornada, me quedo con una convicción: el Periodismo se lleva en las venas. La ilusión sigue latente. Quizá, ahora, más que nunca. Luchemos.